Mi canto a San Pedro de Macorís.
Domingo, 15 de enero 2017.-
Escrito por: Enrique Cabrera Vásquez (Mellizo).
(1)
Desde la herencia de su legado, alzamos las hazañas de valientes sublevados. Proezas de aquellos días aciagos: ante alimañas del norte brutal que ensangrentaron la patria, sus dignos hijos encendieron la llama de la dignidad.
(11)
Sobre el fuego de la muerte surgieron Gilbert, Goicochea, Natera y Vicentico; cabalgando entre praderas, bosques y montes, sobre humanos asesinados. Con vigor y osadía, repeliendo la desolación de los malvados, cruzaron fronteras de miedo y dolor, enarbolando una justa proclama de libertad.
(III)
Desde sus hazañas convertidas en historia, la gloria y dignidad nacional se expanden por el tiempo bajo la magia poética de Pedro Mir. Profundamente nuestro y universal, él supo proyectarnos con su voz en el mismo trayecto del sol
(IV)
San Pedro de Macorís: Macorís del Mar, Macorís oriental. El Caribe rocía tus amaneceres y custodia tus faenas, siendo el reflejo de alegría en cada despertar.
(V)
Los exiguos cañaverales evocan tu ayer esplendoroso; oxidados rieles tendidos aguardan las locomotoras que partieron. El ímpetu de nuevos tiempos profana tu sitial, mientras crepitan ilusiones verdes antes de cada temporada de béisbol.
(V1)
Aliento fresco en la poesía de Carmen Natalia y Ludín Lugo; versos de Federico Bermúdez y Domínguez Charro que loan las jornadas portuarias. Es el martirio ensangrentado de Luisito Ibarra y Adolfo Pérez, que enluta las letras al mostrar cómo muere una juventud enamorada de la vida y de su patria. Son los sueños de René, plasmados con estruendo de muerte en el malecón salitrado, incrustando en la memoria el dolor de aquel día imborrable
(VI1)
Nuestra historia, presente en el quehacer cotidiano, es una mezcla híbrida que señala cada aurora avistada e indica la pujanza radiante de lo que fuimos. Sentidos poemas enarbolan aquella época glorificada, eternizando la estirpe de tus raíces, mientras se levantan las voces de los indignados reclamando las chimeneas robadas.
(VI11)
San Pedro de Macorís, ciudad del mar y oriente. El mar Caribe salpicas tus cañaverales y abraza el cauce de tu Higuamo herido de fetidez, cuyas aguas se agitan ante el progreso ausente. El mar protesta tu abandono y se enfurece con tu dolor.
Enrique Cabrera Vásquez (Mellizo).
Domingo, 15 de enero 2017.-
