La vida de mis pasos
Escrito por: Enrique Cabrera Vásquez
San Pedro de Macorís,.- 12.- diciembre.- 2018.-
La vida de mis pasos
I
Mis pasos me dieron vida
y se hicieron huellas en senderos escarpados
durante mi pubertad sublevada.
Volverán desde el fondo de las tinieblas,
asidos a la quietud de los difuntos.
Avanzarán, lentos, desde el misterio eternizado,
para desposar a la luna en su vigilia de amores
y de mártires perdidos.
Y seré una estrella nueva.
Mis pisadas se fundirán en el gentío,
esa masa cuya prisa exhala
bocanadas de olvido y avaricia sombría;
multitud que, en su ceguera,
no alcanzará a percibir mi pasado épico
ni mi presencia heroica de vicisitudes estoicas.
II
Mis pasos deambularán solitarios
en las madrugadas sin lumbre;
buscarán los refugios de la conciencia
y los amores entregados en la espesura de mi vida.
Allí, entre los fulgores de la memoria,
resonará mi andar,
y el fango que lo absorba se hará idea lozana,
elevada en un vuelo de mariposas:
blanco batir de gaviotas ascendiendo al cielo.
III
El amor se recuesta en demasiados brazos,
la ternura se diluye en su propio desgaste
y la vida se extenúa
sin hallar el sosiego del amor de invierno.
Vacilan los pasos atormentados;
ni el mismo sol logra darles alcance.
IV
Mis pasos quedarán —ya lo he dicho—
convertidos en el anhelo de los sueños:
bosque, manantial, jardín de afectos;
humano antes que hombre,
aunque vencido por el tiempo
que todo lo reclama con sus tentáculos infinitos.
V
Mis palabras relampaguean, airadas:
la corrupción ofende a la decencia.
¡Que se multipliquen las voces crispadas!
Verdes de esperanza entre crespones negros,
rasgando la conciencia enceguecida,
denunciando a la justicia corrompida
que se rinde, complaciente, ante la ignominia.
VI
La memoria convoca la gesta expedicionaria,
el abril quisqueyano
y al Coronel de la gloria masacrada.
Hoy aguardamos el retorno de aquellos héroes
que habitan en las estrellas.
Se alzarán nuevas trincheras con el sudor de su hazaña
y murallas de voces patrias se unirán a mi marcha.
Los caídos de las gestas pasadas
nos reclaman desde su epopeya;
nos urgen a rescatar la patria del latrocinio
que profana sus entrañas.
VII
En el despertar de la conciencia,
mis pasos guiarán la columna
portando la antorcha de los mártires,
incendiando la oscuridad
para que florezca la humanidad
al recordar a los inmolados que el mundo olvidó.
VIII
Cesará el tormento de los desdichados.
Las cenizas de los pulverizados
recibirán, por fin, los honores de la patria.
Y en el altar de los sacrificados,
mis pasos tañerán como campanas en gratitud,
exaltando con devoción eterna
el sagrado legado de su sangre.
