Tililín dándoles lecciones de historia a unos cadetes que visitaron a San Pedro de Macorís en 1965

(Les cuenta historia sobre Macorís, los ingenios, el barrio La Arena, el Faro de la costa, las guerras y otras interesantes narrativas)

Textos tomado de la página 295 hasta la 423 de la novela Guaro, el cochero Tililín (novela ensayística e intrahistórica), de la autoría de Enrique Cabrera Vásquez (Mellizo). Una obra literaria con 472 páginas, 99,804 palabras, 920 párrafos, y 13,579 líneas. Próximamente en el mercado literario.

Fotos. “Punta de la pasa”, lugar donde el entonces general y presidente de la república Ulises Heureaux Level (Lilís), 1845 — 1899, dirigió personalmente el fusilamiento de los generales Ramón Castillo y José Estay, hecho descrito en la precedida narrativa . «Punta de la Pasa» área de la ciudad de San Pedro de Macorís situada en la parte frontal del Puerto, próximo a las instalaciones de FERQUIDO, hacia el sur, lugar donde estaba la Fundición de los hermanos Perera, Avenida Francisco Domínguez Charro, esquina Matilde Larancuent, barrio Miramar. Estas imágenes corresponden a los años 1900 y 1940.

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En eso de contar hechos relevantes nadie superaba a nuestro amigo cochero, tampoco en inventarlos; Tililín se caracterizó por dramatizar y exagerar todo lo que veía, leía o les contaban, y aunque gustaba de la lectura su menguada situación económica solo le permitía acceder a un libro si un amigo se lo prestaba o regalaba. No disponía de dinero ni siquiera para comprar un periódico de cinco centavos. Le apasionaba relatar cualquier escrito u opinión que, escuchada en la radio, lo hacía con simpática elegancia asemejándose a un actor consumado dueño del escenario. Para él, eso constituía una gracia atractiva al tiempo de personalizar una imagen teatral divertida.

La ocasión para destaparse y explayarse verbalmente narrando hechos sobresalientes, cosechas de sus escasas lecturas y escuchas guardada en su memoria fenomenal, se le presentó a Tililín en medio de la tensión estremecedora provocada por el levantamiento cívico y militar ocurrido en el abril primaveral del año 1965, episodio sucedido en la capital dominicana donde estalló una insurrección armado contra el gobierno ilegitimo del Triunvirato encabezado por el empresario Donald Joseph Reid Cabral, miembro de una de las pocas familias más adinerada del país de la época; desde la tarde de ese sábado histórico multitudes de pueblo estaban lanzados en las calles respaldando a los militares sublevados, enardecidos, corrían y trotaban en grupos coreando y vociferando “Juan Bosch Presidente”, “Juan Bosch Presidente”; repitiéndola hasta enriquecer. La rebelión repercutió en San Pedro de Macorís donde cientos de personas se aglomeraron en el parque Duarte, unos como curiosos observando la situación, y otros, la mayoría, expresando su apoyo al movimiento insurreccional; por las calles céntricas personas de todas las edades se movilizaban lanzando slogan y consignas alusivas en apoyo al regreso de Bosch a la Presidencia. En el rápido transcurrir de los acontecimientos y ya prácticamente en proceso de derrota las fuerzas del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas, conocido por las siglas CEFA, lidereada por el coronel Elías Wessin y Wessin, opuesto al levantamiento constitucionalista, que progresaba exitosamente. Las fuerzas contrarias a la sublevación cívico-militar contaban, además del mencionado coronel del CEFA, con el apoyo del general Atila Luna Pérez, jefe de la Fuerza Aérea Dominicana, general Renato Hungría Morel, jefe del Ejército Nacional; contralmirante Julio Read Santamaría, jefe de la Marina de Guerra, y el coronel Pedro Bartolomé Benoit, a quien pusieron a presidir una caricaturesca Junta Militar transitoria, hasta que lograran el restablecimiento del derrocado Triunvirato.

Todo comenzó pasado pasada las diez de la mañana del recordado sábado 24 de abril de 1965, ese memorable día un grupo de osados y valientes oficiales ingresaron fuertemente armados al Palacio Nacional, entre los cuales se encontraban los coroneles Giovanni Gutiérrez Ramírez, Vinicio Fernández Pérez, y el mayor Eladio Ramírez Sánchez. Concomitantemente, el capital Mario Peña Taveras procedía a detener al general Marcos Rivera Cuesta y a otros altos oficiales en el Campamento 16 de agosto ubicado en la capital. Aquello respondía a un plan sincronizado en la que estaban comprometidos los altos dirigentes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), lidereado por José Francisco Peña Gómez. Con su accionar reivindicaban la afrenta cometida la madrugada del 25 de septiembre de 1963 por los malos dominicanos que de manera traidora y cobarde habían derrocado el gobierno surgido de la libérrima voluntad del pueblo en las elecciones de 1962.

El impulso de temeridad y osadía levantisca fue anunciado radialmente por el intrépido joven abogado José Francisco Peña Gómez, quien arengó al pueblo perredeísta a través de una alocución radial a la una y media de la tarde por Radio Comercial, en la que informó públicamente al país el levantamiento revolucionario, junto a él estaban Rafa Gamundi Cordero, Luis Armando Asunción, Mario Báez Asunción; Nelson Caba, Píndaro Obdulio Peña Perelló, Fory Román Martínez, Domingo de la Mota, William García Duval, William Páez Piantini, Ernesto Quiñones, Pitita Hernández Estrella, y los hermanos Emmanuel y Mundito Espinal, entre otros valerosos patriotas constitucionalistas. Todos héroes de la patria.

Tan pronto Bosch inició una forma nueva de gobernar, nunca visto en el país: tolerancia, libertades públicas, respeto a los Derechos Humanos, amplia libertad de prensa, libertad de asociación gremial y sindical, fue visto con aversión implacable por sectores conservadores y retardatarios, quienes de inmediato desarrollaron una agresiva política de provocaciones y hostigamientos tendente a trastocar la estabilidad gubernamental. Era notorio el comportamiento perturbador que lo animaba. Un ejemplo de su postura fundamentalista lo tenemos en la huelga del comercio realizada a mediado de septiembre de 1963, esta huelga que paralizó gran parte del comercio en la capital, Santiago y otras ciudades, estuvo promovida por una entidad denominada “Acción Dominicana Independiente” (ADI), cuyos jefes actuaban bajo el ropaje de “Comité Cívico Anticomunista”, ese solo nombre evidencia la naturaleza incendiaria de su propósito. Aquella jornada ominosa le dio fuerza a la derecha opositora afanada en armar una conspiración a fondo capaz de echar por el suelo el orden constitucional.

La cobarde puñalada inolvidable a la democracia dominicana perpetrada la madrugada del 25 de septiembre de 1963 estuvo precedida por cotidianas alocuciones radiales cargadas de odio, mentiras, calumnias e inventivas; con urdimbres bien fraguada lograron manipular y confundir a gran parte de la población dominicana. Los voceros de aquella campaña desestabilizadora y conspirativa contra el gobierno legítimo y democrático de Juan Bosch fueron el comentarista radial Rafael Bonilla Aybar (Bonillita); así como los dirigentes sindicales Robinson Ruiz López, Tomás Reyes Cerda, Máximo A. Fiallo, y el sacerdote Marcial Silva, quienes se la pasaban injuriando y maldiciendo al gobierno constitucional. Sus controvertidas ponencias radiofónicas sirvieron de base propagandísticas para justificar el derrocamiento del gobierno que había sido elegido por el voto mayoritario del pueblo en las elecciones celebradas el 20 de diciembre de 1962.

Bajo la nueva bandera de la democracia creada con la desaparición de la dictadura trujillista se constituyeron veintiséis partidos políticos, de los cuales ocho participaron en las elecciones de 1962 ganada ampliamente por Bosch, esas entidades fueron Partido Revolucionario Dominicano-PRD-; Unión Cívica Nacional(UCN); Alianza Social Demócrata (ASD); Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC); Partido Nacionalista Revolucionario Democrático (PNRD); Vanguardia Revolucionaria Dominicana (VRD0; Partido Nacional (PN), el Partido Revolucionario Auténtico (PAR). Bosch encabezó las boletas de VRD y el PN. Juan Isidro Jiménez Grullón la ASD, y Virgilio Mainardi el PNRD-. El PRSC tuvo como candidato a Alfonso Moreno Martínez.

Oportuno referenciar que tras producirse el golpe de estado contra Bosch en las primeras horas de la mañana llegaron alegre y presuroso al Palacio Presidencial, identificándose claramente con el éxito de la conjura consumada, los conocidos personajes Horacio Julio Ornes Coiscou, Juan Isidro Jimenes Grullón, Mario Read Vittini, Ramón Castillo (Mon), Miguel Ángel Ramírez Alcántara, y Viriato Fiallo, éste último líder de la Union Cívica Nacional y candidato presidencial derrotado por Bosch, en las referidas elecciones de 1962. El resentimiento y la venganza estaban al acecho.

Un dato importante que recoge la historia dominicana revela que hubo un grupo de oficiales de los cuerpos castrenses bajo el liderazgo del coronel Rafael Tomas Fernández Domínguez, natural de Damajagua, Valverde, nacido el 18 de septiembre de 1934, que, informado de la trama golpista, estuvieron dispuestos a enfrentar la situación. Estos militares leales al gobierno constitucional fueron, además de Fernández Domínguez, el mayor Cabrera Luna, los capitanes Héctor Enrique Lachapelle Diaz, Fernando Rafael Cabrera Ortega, Rafael Armando Quiroz Pérez; los tenientes Lorenzo Sesión Silverio, Antonio González y González, Gerardo Antonio Brito, José René Jiménez Germán, Freddy Piantini Colón, y Randolfo Núñez Vargas. Trascendió que Bosch se mostró renuente a que actuaran preventivamente alegando que tal acción desencadenaría un baño de sangre.

Podemos establecer históricamente que lo ocurrido el sábado 24 de abril de 1965 tuvo sus ramificaciones en la perdida de miedo de los militares dominicano que tan pronto fue eliminado Trujillo abrieron los ojos y vieron la amarga realidad en que se desenvolvían, y desde entonces se fue trasmitiendo y transfiriendo silenciosamente en los cuarteles cierto despertar de conciencia: de que la principal responsabilidad de todo militar o policía es proteger y defender al pueblo que es de donde viene.

De acuerdo a varias narraciones coincidentes ampliamente difundidas los hermanos de Trujillo y sus hijos Ranfis y Radhamés; así como los generales y coroneles muy cercano al régimen: general Federico Fiallo Pérez; general Arturo Rafael Espaillat Rodríguez, ( Navajita); capitán de fragata David Antonio Hart Dottin; los hermanos coroneles Antonio Manuel y Luis José León Estévez (Pechito); el coronel Johnny Abbes García, coronel Manuel García Urbáez (Billia), coronel Cándido Torres, coronel Julio Solano, coronel José Ángel Rodríguez Villa, coronel César Oliva García, al igual que otras reconocidas figuras militares, policiales y civiles que se pavoneaban exhibiendo sus fuertes vínculos con el tiránico poder trujillista, por consiguiente, estaban dispuestos darle continuidad a ese régimen de oprobio, felonía y latrocinio, llegando a concebir planes siniestros y macabros con ese propósito, incluyendo asesinar selectivamente a los principales lideres y dirigentes opositores, comenzando con aquellos que llegaron desde el exilio como los del PRD, pasando por los de Union Cívica y el 14 de Junio, concibieron la idea de arrasar con todos ellos sin piedad alguna, reabrir el baño de sangre que caracterizó los más de 30 años de esa tiranía inolvidable; un ejemplo diabólico de su cruel mentalidad lo tenemos en el asesinado ocurrido el 18 de noviembre de 1961, perpetrado por Ranfis Trujillo, su cuñado José Luis León Estévez (Pechito), y el coronel Gilberto Sánchez Rubirosa (Pirulo), quienes de manera cobarde y fría asesinaron a los héroes del magnicidio del 30 de mayo de 1960, Salvador Estrella Sadhala, Modesto Díaz, Roberto Pastoriza Neret, Pedro Livio Cedeño, Luis Manuel Cáceres Michel (a) Tunti, y Huáscar Tejeda, los cuales previamente habían sido sacado de la cárcel de La Victoria en Santo Domingo y conducido a la Hacienda María, donde lo esperaban Ranfis y sus acólitos en estado de embriaguez, quienes procedieron a asesinarlo uno a uno sin piedad ni misericordia humana. Aquello fue un crimen espantoso, sobrecogedor, que solo mente psicópata podrían ejecutar. Los demás planes terroríficos no se ejecutaron porque un grupo de oficiales militares decidieron evitarlo a riesgos de sus vida, tal fue la rebelión de los pilotos el 19 de Noviembre de 1961, un día después de esos asesinatos, en un hecho trascendente y que proyectó en el ámbito nacional al general Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría, comandante de la base aérea de Santiago, su hermano Pedro Santiago Rodríguez Echavarría (Chaguito), junto con los oficiales de altos rangos Raymundo Polanco Alegría, Nelson González, Federico Fernández Smester Pomares, y Manuel Durán Guzmán, sorprendieron al país declarándose abiertamente enemigos de la continuidad de los Trujillo al frente del gobierno. Fue a partir de ese momento histórico que comenzó a extenderse entre los militares una luz de conciencia humana, cívica y patriótica, pensando primero en el país y luego en ellos y sus familias. Se recuerda que Chaguito Echavarría vino en esos días a Macorís, estuvo en el parque, la gente lo rodeó, lo abrazó y lo saludo como un héroe, tal y como han hecho con ustedes, la gente del pueblo reconoce las acciones temerarias siempre que vayan en beneficio de los intereses del pueblo. Sobre este tema los periódicos El Caribe y Listín Diario han publicados extensos reportajes al respecto, leído con avidez por su interés histórico, resaltando los nombres de esos bravos oficiales.

Desde el ajusticiamiento del tirano la noche del 30 de mayo de 1961 el país entró en una atmosfera tumultuosa, tras conocerse los asesinatos ejecutados por Ranfis Trujillo y sus más cercanos secuaces en la Hacienda María advino un generalizado sentimiento de repudio y rechazo popular contra los Trujillo y sus remanentes; los meses de noviembre y diciembre de ese año fueron escenarios de oleadas de agitaciones sociales y políticas; protestas, movilizaciones y huelgas caracterizaron la situación nacional. La Union Cívica Nacional (UCN) lanzó la consigna Navidad con Libertad. Enero de 1962 fue un punto de inflexión, los acontecimientos se precipitaron. Durante la segunda semana se produjo la masacre del parque Independencia en la capital en la que hubo varios muertos y heridos, este hecho sangriento enardeció los ánimos, centenares de furiosos ciudadanos se lanzaron a las calles incendiando a sus pasos comercios, vehículos y enfrentando unidades policiales y militares. El curso de los acontecimientos creó las condiciones para el Golpe militar encabezado por el coronel Pedro Rafael Rodríguez Echavarría contra el Consejo de Estado lidereado por Joaquín Balaguer e integrado por Rafael Filiberto Bonelly, Eduardo Read Barreras, Nicolás Pichardo, Antonio Imbert Barrera, Luis Amiama Tió y monseñor Eliseo Pérez Sánchez, empero, el descontento social y popular se acrecentó, Balaguer renunció y se asiló en la Nunciatura, quedando Bonelly al mando del gobierno. La ascendente indignación favoreció el estallido de otro Golpe de Estado, que, a su vez, instaló en el Palacio Nacional una Junta de Gobierno Cívico Militar conformada Humberto Bogaert, Armando Oscar Pacheco, Wilfredo Natalio, el coronel Rafael Nivar Seijas, Enrique Valdez, y los héroes Luis Amiama Tió y Antonio Imbert Barrea. La mayoría de los escogidos eran afines al trujillismo y amigos cercanos a Balaguer. La duda colmó la percepción popular.

Se ha sabido que en octubre de 1963, el mismo general de aviación Pedro Rafael Ramón Rodríguez Echavarría junto a su hermano Pedro Santiago (Chaguito), Mario Rodríguez y otros amigos cercanos civiles y militares, habían estructurado una asonada cuartelaria contra el régimen de facto del triunvirato que semanas antes había sacado de la Presidencia a Juan a Bosch, el pequeño grupo de militares conscientes contaba con el posible levantamiento de la Base Aérea de Santiago, que era muy poderosa y que estaba comandada por el coronel Danilo Simó Canó. Desgraciadamente la trama fue descubierta, el coronel fue detenido al igual que otros oficiales, los demás involucrados tuvieron que esconderse, algunos salieron del país.

Tres días después de iniciarse el levantamiento cívico-militar del 24 de abril que concitó un amplio respaldo popular, el miércoles 28 de abril, se produjo la llegada de miles de tropas de los Estados Unidos, cuyo gobierno acudió en auxilio de los anti bochistas, los cuales estaban a punto de ser derrotados. Los acontecimientos se produjeron a una velocidad tempestuosa.

Ese explosivo clima perturbador, rígido, traspasó la capital dominicana extendiéndose hasta San Pedro de Macorís, así los hechos, desde la mañana del lunes 26 de abril centenares de hombres en actitud desafiante y combativa se concentraron sobre la estructura de hierro, pilotes de cemento y cables de acero colgantes, del puente sobre el rio Higuamo y su entorno, a la espera de las tropas del CEFA, la mayoría de los presentes estaban desarmados. Este puente fue inaugurado por Trujillo el 18 de mayo de 1934 con el nombre de Puente Ramfis, conectando a San Pedro de Macorís y la Región Este con la capital. Al frente de los civiles estaba el empresario Rejinaldo Elías Bobadilla Regincos, pistola al cinto, quien cruzó uno de sus camiones en medio de la vía para que sirviera de obstáculo al contingente esperado; también se encontraban en la escena reconocidos jóvenes del Movimiento Revolucionario Catorce de Junio (1J4) y el Movimiento Popular Dominicano (MPD), quienes se habían sumados a los centenares de gentes del pueblo, la mayoría simpatizantes del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), entidad política organizadora del levantamiento armado, junto al Partido Revolucionario Social Cristiano (PRSC). En el área predominaba una situación de nerviosismo explosivo. Entre los jóvenes revolucionarios, tachados de izquierdista o comunista, estaban Iván Rivera Corazón, Franklin Dunker Lambert, Teodoro Romano Mota (Dorito), Ignacio Rodríguez Chapini, Félix Brooks, Vicente Morales (Patón), Roberto Vallejo (El Pato), Arturo Rosario, alias España; Manolo Rodríguez, alias Caco de Ñame, Antonio Beato, Cirilo Donato Gálvez, Aquilino Rivera Cotes, José Tomas Diaz, los hermanos Pagan, Bienvenido Osorio, alias Escama; Cecilio Pitter, alias Ñimpis, entre otros; algunos de los civiles exhibían revólveres y escopetas de cartuchos y perdigones. Todos con voluntad patrióticas y dispuestos a enfrentar la esperada embestida del enemigo.

En horas de la tarde el desasosiego que embargaba a los presentes fue alterado estruendosamente ante la aparición sobre las alturas de tres aviones enemigos, dos tipos vampiro y un P51, los aparatos voladores ejecutaron algunas acrobáticas maniobras intimidadora, temerarias, en vuelos rasantes, haciendo piruetas en círculos para luego bajar en picada lanzando fuego de metrallas contra la multitud aglomerada, que atónita, lo observaba desde el puente. Tras escucharse las detonaciones aéreas se inició de inmediato un corre y corre desesperado, todos buscaron refugios ante aquel ataque implacable; se veía a gran parte de los presentes corriendo en desbandadas entre montes y caminos agrestes. La estampida fue masiva. Tras el ataque aterrador que dejó varios heridos algunos repusieron el ánimo y regresaron en actitud retadora a la escena ensangrentada por el ametrallamiento aéreo. Pasó un largo rato y los aviones no volvieron a aparecer levantando la confianza de los que se habían quedado. Durante ese lapso de tiempo llegaron al lugar dos camiones cargando a varios cadetes de la Academia Militar Batalla de las Carreras comandado por un mayor y un capitán, antes las miradas de asombro e interrogación de los civiles que se encontraban en el lugar, inmediatamente éstos se identificaron como simpatizantes del golpe. Al oírlos el gentío lo ovacionó, mirándolos a partir de ese momento como protectores. De inmediato los militares organizaron mejor la defensa y dieron instrucciones precisas para repeler cualquier nueva agresión de las fuerzas hostiles.

Los cadetes inspiraron confianza a los centenares de hombres airados, apaciguando la caldeada y caótica atmósfera prevaleciente, desplazándose en el área y orientándolos en aprestos defensivos, éstos aceptaron sus sugerencias suponiéndoles mayor capacidad de combate por sus condiciones militares, facilitándoles a los cadetes tomar el control de la situación, quedando todos a la espera de un nuevo ataque aéreo.

Luego de dos horas y viendo que todo seguía igual y que los aviones no reaparecieron en ataques, los cadetes decidieron trasladarse hacia la fortaleza general Pedro Santana, ubicada a unos cinco kilómetros de donde se encontraban. Al llegar al recinto militar intercambiaron impresiones con el mando existente; el coronel, el mayor, el capitán y oficiales del regimiento, a los cuales engañaron diciéndoles que mantenían una actitud neutral frente a los acontecimientos que estaban ocurriendo en la capital, y que, en caso de tomar partido, sería con el sector que tuviera mayor respaldo militar, por los que éstos les permitieron pernoctar en sus cuarteles. Al día siguiente, martes, los cadetes comenzaron los preparativos para irse hacia otro pueblo. Circularon rumores de que los cadetes habían asumido el control de la guarnición. Esta versión popular nunca pudo confirmarse.

No obstante al predominio de zafarrancho y en medio de los rumores contradictorios sobre lo que estaba acaeciendo en la capital y aprovechando cierto relajamiento, algunos de los cadetes decidieron salir de la fortaleza para dar una vueltecita y conocer aunque fuera de pasada algunos puntos de la ciudad, consciente del riesgo que ello implicaba, seis de ellos pidieron autorización para dar un paseo, facilitándoles uno de los camiones para que lo llevara hasta el parque principal de la ciudad, al parecer querían alejarse del centro de lo que estaba ocurriendo, quizás para salirse del enigmático panorama tenso y de incertidumbre del entorno, bajo esas razones comprensibles decidieron hacer un rápido recorrido por el centro de Macorís. Al llegar se apearon del camión y salieron a dar una caminata exploratoria por el entorno del área Estando ya en el parque avistaron varios coches de caballo estacionados, acordando alquilar uno para figurear y satisfacer el deseo del momento.

La presencia de los jóvenes cadetes en el parque atrajo a numerosos curiosos, éstos luego de recibir el saludo de las personas que se aglomeraron para verlos, decidieron contratar los servicio de uno de los coches que estaban parqueados alrededor del área, como hemos anotado.

Es bueno puntualizar que para esa época en Macorís la gente de dinero y alguna resonancia social le fascinaba darse su vueltecita, figureando en ese tipo de transporte. Tililín resultó ser uno de los afortunados contratados para el servicio por los cadetes visitantes. Tres de ellos abordaron el coche de Tililín para disfrutar un paseo; un ameno recorrido que se desarrolló entre anécdotas y contados episodios de historia del cochero gracioso, quien tan pronto despegó el caballo comenzó a interesarlos iniciando una extendida perorata cherchosa.

Los tres cadetes que contrataron el coche de Tililín respondían a los nombres de Adolfo Ramírez Pimentel, de tez clara y cabello lacio ondulado; Pablo Restituyo Soriano, color indio canela y pelo rizo; y Amado Calderón Vizcaino, color trigueño y cabellos crespos. Los tres eran apuestos y lucían elegantes con sus uniformes militares. Tras presentarse antes el cochero afortunado, éste no vaciló en brindarle su peculiar zalamería contentosa.

—Me place servirles amigos cadetes; su presencia en mi coche me llena de orgullo y satisfacción, me agrada compartir con los guardias —le dijo Tililín, y de inmediato siguió hablando sin parar.

—Sepan ustedes que simpatizo mucho con los guardias; tuve un pariente, huy, hace muchos años lejos, antes de nacer mis padres, imagínense el tiempo, pues les digo que ese pariente mío acompañó al general Sosa, ese que se destacó en un pleito muy mencionado por la patria contra los haitianos. Me refiero a la batalla de cambronal. Eso sucedió por allá por Neiba, fue en 1855, miren la lejana fecha de aquello. Cuentan que la gente de esa época calificó a ese comandante de muy valiente. Les digo que eso de soldado lo llevo en la sangre. Ah, y también tuve otro relacionado con mi abolengo, en 1691, durante el enfrentamiento ocurrido en Cabo Haitiano, que fue contra los franceses, los historiadores la han dado a conocer como Batalla de Sabana Real de la Limonada, pues sepan que el mío estuvo allí, y aunque no era español, pues había nacido en nuestro territorio, pues el jefe que comandaba era español, de apellido Sandoval y que también era el gobernador de la isla en ese tiempo, esa contienda se produjo el 21 de enero de 1691.

Y siguió diciéndoles.

—Es más, deben enterarse, por si acaso no lo saben, que por esa guerrita, que se produjo el 21 de enero del 1691, es que los dominicanos celebramos el Día de la Virgen María, Tatica la de Higüey, como le dicen por acá; atribuyen ese triunfo al milagro protector de esa Santa, se dice que para esa pelea fueron reclutados centenares de higüeyanos y seibanos como refuerzos, y que éstos, previo a incorporarse al campo de batalla se arrodillaron y encomendaron su destino a la virgen Madre de Jesucristo para que los protegiera, y dizque al salir todos ilesos dijeron que fue por esa Santa, en cumplimiento de esa promesa cada 21 de enero es dedicado a honrar a esta Virgen, consagrándola como protectora espiritual de Higüey, y también del pueblo dominicano, esto no quiere decir que anterior a ese acontecimiento los dominicanos no creyeran en la Virgen María, la madre de Jesucristo, el hijo de Dios, que va, este es un pueblo muy creyente y religioso, ya la venían venerando desde otra fecha anterior, los 15 de agosto, fecha en la hubo otra batalla. Ahí los españoles les ajustaron cuentas a los franceses con la ayuda oportuna de la Virgen, es lo que cuentan, no es cosa mía, está escrito en libros de historia. Los españoles siempre han sido muy devotos y les inculcaron a los dominicanos esa dedicación. La narrativa que describe ese suceso fue consignada por un sacerdote jesuita de nombre Francisco Charlevoix, que era francés, su versión ha sido recogida por los historiadores dominicanos. Un año antes en 1689, el gobernador francés Pierre Cussy, si mal no recuerdo su nombre, había incendiado Santiago. En ese tiempo Higüey era un pueblo pequeño apenas había menos de ochenta casas; el Seibo tenía más viviendas, casi doscientas. Esa historia, como otras tantas, me la contó varias veces un vecino mío de nombre Clemente Feliz Pujol, que es maestro de historia, por eso me la sé de memoria, además se le he contado a mis hijos y amigos cada vez que tengo alguna ocasión. El maestro Clemente apoyaba esa historia indicando que los historiadores José Gabriel García y Del Monte y Tejada reseñaban ese hecho en sus libros de historia y que eso era referido con frecuencia en los encuentros en las reuniones donde se juntaban los maestros de historia y de otras asignaturas, donde aprovechaban para pasar revista de los acontecimientos históricos de nuestro país, también él se lo transmite a sus estudiantes no solo como novedad sino como enseñanza dentro de su clase de historia. Lamentablemente yo no he podido leer a esos dos historiadores que tanto menciona mi amigo Clemente, bueno, por lo menos, él la ha leído por mí y a través de su persona me la sed. Me la explicó muchísima vez. Se lo agradezco.

—Se ve que usted es agradecido, que no olvida favores, comentó el cadete Amado Calderón Vizcaino.

—Gracias por esa observación, respondió como cumplido Tililín.

Y Continuando con su exposición verbal:

—les digo también que en la batalla de Santomé se destacó otro de mis parientes, los míos han estado en esas guerras peleando por la patria, sépanlo, no es cuento de camino, estuvieron en los pleitos de Cambronal, en El Número; en La Estrelleta, en la Mojarra, en cada una de esas batallas hubo algún pariente mío que expuso su vida. Le repito que los soldados me simpatizan, los veo como héroes. Miren en los embrollos que se meten los guardias para salvar a la patria cuando está en peligro, eso es de hombres con cojones. Es más, ya que estamos en confianza, yo creo que hasta en ese asunto de la muerte del jefe puede que haya alguien de mi familia. Es que en mi sangre hay valor y coraje y más cuando se trata de la patria. Yo mismo he hecho mis cositas, je, je, je, pero con discreción, je, je, je, ustedes saben… Uno tiene que cuidarse de los soplones. Ustedes son militares jóvenes, quién sabe cuál llegará a general y será un jefe y hasta presidente. ¡Quién sabe!. Bueno, desde ahora pueden contar conmigo, recuérdense de mí, me llamo Guaro Enmanuel, pero todos me dicen Tililín. —

Los tres pasajeros del coche quedaron sorprendidos y perplejos ante la demostración de sabiduría del cochero, no esperaban encontrarse con un hombre con esa cultura y más tratándose de un pobre cochero. Espontáneamente coincidieron en dejarlo hablar mientras sus miradas se deleitaban observando el paisaje por donde iban transitando.

Así que el locuaz Tililín habló largamente durante el recorrido. Lo hizo con gracia y sin pausa. Los oficiales lo escucharon tranquilamente mientras simultáneamente entretenían su vista mirando las llamativas edificaciones que veían durante su paseo; en ocasiones interrumpían su escucha para comentar las figuras femeninas que veían en el trayecto, en especial a las morenas nalgudas. Por lo que uno se atrevió a atravesársele en la narrativa, diciéndole al parlanchín cochero:

—oiga, y esas morenas piernudas y con esos traseros despampanantes y provocadores, veo que abundan en estos predios, huy. Sus inesperadas palabras provocaron la risotada de todos los cadetes.

Tililín cortó en seco su exposición. —Ah, amigos cadetes eso es común por aquí, esas prietas son hijas de cocolos, esos negros que hablan inglés y trabajan en los ingenios, respondió. —

Seguidamente el cadete Adolfo Ramírez Pimentel, que iba delante, sentado a su lado derecho, le dijo. —Se ve que usted sabe mucho de historia, ¿dónde aprendió todo eso? —

Tililín se sintió halagado con la pregunta y respondió con aire ufano.

—Oh, heee, jeje, que va, bueno; es que yo me dado mis lecturitas, je, je, cuando un libro, una revista o un periódico me cae en las manos lo devoro, es mi entretención predilecta. Por allá, de donde vengo, porque yo no soy de aquí, de Macorís, no, que va, yo nací y me crie en un pueblito que se llama Las Yayas de Viajama, eso queda en Azua, por lo que les puedo decir a ustedes que soy azuano; pues, allá en mi pueblito, le repito que tenía un vecino y mejor amigo, profesor de historia, un experto en eso, como ya le dije se llama Clemente Feliz Pujol; ese buen hombre se formó intelectualmente en un Seminario, el lugar donde se estudia para sacerdote, entre veces me prestaba uno que otro libro, incluso compartía conmigo algunos tomos de la Enciclopedia universal ilustrada británica, una publicación que comenzó en el año de 1768, fíjense el tiempo que tiene dando cultura y conocimiento a sus lectores, él me prestó algunos tomos que nunca he podido devolvérselos, los tengo super arrugados de tanto releerlos y manosearlos, me lo traje en mi viaje, lo conservo y si volvemos a juntarnos algún día se lo entrego, si ando con ellos, yo no me quedo con nada ajeno; además me regaló la novela Enriquillo escrita por Manuel de Jesús Galván, una obra que he leído varias veces y que me encanta, casi me la he aprendido de memoria; lamento mucho haber perdido contacto con mi buen amigo Clemente desde que vine para acá, siempre lo recuerdo y hablo de él con admiración; fue mi verdadero maestro, un hombre super inteligente; también un primo mío me facilitaba algunas lecturas, y como yo tengo buena memoria, retengo lo que leo y hasta lo que me imagino, por lo cual me defiendo; permitiéndome a veces lucir como una persona culta, je, je, je. Al decir esta última expresión lanzó una sonada risita de satisfacción, estaba en lo suyo, en poner de manifiesto su saber. Demostrando que detrás de su condición de hombre humilde y cochero había una persona con conocimiento que podía enseñar muchas cosas. Todos rieron de manera automática.

El cochero prosiguió con su elocuencia expresiva.

—Oigan mis respetados amigos guardias, les puedo decir, porque lo he oído y leído y nunca se me ha olvidado, sobre las grandes y pequeñas batallas que hemos tenido contra esos fuñíos haitianos y algo más. Han oídos ustedes hablar de Ciriaco Ramírez. Los tres pasajeros guardaron un silencio de asombro y desconocimiento. En verdad nunca escucharon conversaciones sobre esa figura. El de color trigueño y quien había elogiado los traseros de las morenas que pasaban frente a su vista, respondió en voz alta para que sus compañeros lo escucharan bien claro. ¿Y quién era ese general?

Tililín con una sonrisita picante y sintiéndose importante les respondió, poniendo esta vez un sonido dramático en su voz, dándole una enunciada y melodiosa entonación con el objetivo de atraer aún más la atención de los tres cadetes sobre lo que a continuación diría.

—Ciriaco Ramírez no era general, era un español que peleó al lado del famoso Juan Sánchez Ramírez en la memorable batalla de Palo Hincado, en el Seybo, eso ocurrió en noviembre de 1808, fue contra los franceses, allí le cortaron la cabeza al general Ferrand, que era francés. Por lo que he oído ese azuano no ha sido bien valorado. Y digo lo de azuano porque, aunque él nació en Cádiz, en España, se estableció con su familia en Azua, donde levantó negocio y prosperó cultivando la tierra. Es un héroe de los azuanos. Ese hombre, que dicen era grande y fuerte, un experto en eso de palear, lo demostró en las batallas de Sabana Mula y Malpaso, je, je, je, pa que sepan. Gracias a su capacidad guerrera se derrotó a los franceses. Claro que hay que reconocer la osadía y el coraje de Juan Sánchez Ramírez que le cortó el cogote al mencionado general francés. Se lo digo para que lo sepan, eso es historia caliente, calientita, je, je, je. —

Tililín no tenía frenos cuando encontraba audiencia.

—Y les puedo contar otras muchas cosas que quizás ustedes desconocen. —y de inmediato les preguntó—.

¿Han oído hablar de Mojarra?

Ninguno de los militares se atrevió a decir nada. Siguieron en silencio esta vez más atento a la narrativa del cochero, quien, sintiéndose cada vez más importante continuó dándoles enseñanzas de historia a sus pasajeros, los distinguidos hombres de uniformes.

—Mojarra fue el lugar donde se sublevaron un grupo de negros esclavos, de los tantos millares que trajeron los españoles a la fuerza amarrados desde África. Memorable e inolvidable épocas de criminalidad blanca azotando y encadenando de pies y manos a esos desafortunados para que no se fugaran, obligándolos a trabajar y si no obedecían los castigaban a latigazos. Muchos murieron por los maltratos. Pues les digo, Mojarra en un sitio conocido hoy como “Cruz de Mendoza”, en la capital, en ese lugar los españoles aplastaron una rebelión que encabezó un negro llamado Pedro de Seda, su acción fue respaldada por Pedro Henríquez y José Leocadio, exigiendo mejor tratamiento. A Seda los españoles le pasaron cuenta ahorcándolo para que sirviera de ejemplo y ningún otro de los suyos se atreviera a desafiar y enfrentar la autoridad gobernante, Los que quedaron vivos fueron azotados a latigazos, entre ellos una esclava llamada María de Jesús.

—Ese no fue el único esclavo que se sublevó, continúo narrándole Tintilín a los cadetes, hubo otros que les dieron fieras peleas a los españoles esclavistas, sus nombres están consagrado en la historia, ellos fueron Sebastian Lemba Calembo, Juan Vaquero, Fernando Montoro, Diego Guzmán, y Diego de Ocampo, los principales focos estaban en la región sur del país; noten que algunos esclavos llevaban nombres españoles puestos por sus amos para identificarlos como propiedad suya; Diego de Campo duró diez años sublevados, lidereó un grupo en La Vega que les decían cimarrones. Estaba Sebastian Lemba Calembo, que guerrilleó en las zonas de Higüey y El Seibo, fue el más bravo, tan bravo que cuando lo capturaron en 1548 se suicidó. Dicen que su madre era una soberana de los Lemba en África y su padre un líder importante de los Calembo de allá, su figura es venerada en la historia, en reconocimiento a su hazaña, coraje y valor, levantaron una estatua glorificando su nombre.

—Para enfrentar y perseguir con éxito a los esclavos alzados el rey Carlos Primero nombró a Alonso López de Serrato como gobernador, que de inmediato organizó tropas y compró informaciones, y las que no pudo comprar se la arrancó a torturas a los esclavos sospechosos de simpatizar con ese movimiento. Ese López de Serrato iba a los caseríos donde vivían los negros y los arrasaba, asesinaba a todo el que encontraba allí sin importar que fuera niño o mujer. Esos caseríos o puntos de convivencias de los esclavos, les decían palenques o manieles, que en su idioma significaba caseríos, los hubo en San Juan de la Maguana, Bahoruco, Azua, Puerto Plata, Higüey, y el Seibo. Esos graves sucesos ocurrieron entre los años de 1542 y 1546

—Vuelvo y les digo y no me cansaré de decírselo aunque quizás le resulté molestoso, que toda estas cosas que les cuento la aprendí escuchando con dedicada atención al vecino y amigo profesor de historia Clemente, vivía cerquita de nuestra casa en mi pueblito, le repito que es un hombre muy inteligente y versado, de él, y leyendo algunos libros que me prestaba y otros que conseguía de otras personas amigas, gente con cierta cultura del saber, como ya le he dicho; y averiguando y preguntando a los que saben más que yo, he sabido toda estas historias que tengo a bien transmitirles en este momento, gracias a mi buena retentiva. En eso de recordar soy un campeón, —bromeó al final.

Los clientes uniformados del cochero seguían asombrados, nunca se imaginaron que, al convenir pasear montado en un coche de caballo por el centro de la ciudad, para apreciar con rapidez su apariencia arquitectónica, la cual era referencia constante de quienes la visitaban, tendrían la dicha de conseguir un cochero parlanchín, el cual no cesaría de hablar, haciéndolo con jocosidad y gracia chispeantes; la verdad que sabía entretener a sus pasajeros narrándoles historias. No podían pedirle más a su buena suerte.

Tililín continuó muy orgulloso mostrándoles el saber de su talento cosechado en la brega de alimentar su memoria, reteniendo lo poco que había leído, escuchado y aprendiendo de los que sabían mucho más que él, en particular de su amigo y vecino historiador Clemente Feliz Pujol, y los pocos intelectuales con los que se había relacionado ejerciendo de cochero en la ciudad oriental: personas reconocidas por su amplio saber. ¡Vaya que era ufano en eso! Y prosiguió con su lección de historia memorizada.

—Les voy a comentar algo de interés, esta vez sobre nuestros orígenes de sangre que está llena de variadas mezclas sanguíneas, hasta de los haitianos, je, je. Je; hay muchas gentes que no quieren que se diga esta parte, les da vergüenza, carajo, ustedes no saben ná de ná, nananina, je, je, je; a lo mejor uno de ustedes tiene sangre de héroe, de presidente o de escritor. !Sabrás Dios¡ ¡Quien sabes¡ pues poco sabemos de la vida de los que nos antecedieron, de nuestros abuelos y bisabuelos, porque a estos les precedieron los tatarabuelos, trastatarabuelos, pentabuelos, hexabuelos, heptabuelos, octabuelos, eneabuelos, hexabuelos. Huy, una colmena sanguínea en la que de seguro hay indígenas, africanos, europeos, árabes y asiáticos, ¿o es que a los españoles no les daba ganas? Ellos no trajeron mujeres en su primer viaje, y que sepamos no eran maricones, verdad, entonces los cadetes rieron a carcajadas de mandíbulas abiertas; una risa remunerativa, traviesa como las de los niños, desgranada, salida de la alegría del corazón, gratificante. Disfrutando a plenitud la inesperada charla educativa del cochero Tililín, diciéndoselas con graciosa sabrosura.

Y tras una breve pausa y recobrados todos de las risas, Tililín les dijo:

—les puedo memorizar los grandes pleitos que hemos tenido contra los haitianos, según mi retentiva de lo que me narrara mi amigo Clemente, que es maestro de historia en el liceo de Azua, ese sabe de todo, de aquí y de por allá, como ya les he dicho, añadiéndole de lo poco que he leído. Esos congoces son unos vecinos rapaces quieren toda la isla para ellos, creen que les pertenece, se han criados levantando esa ambición histórica. Pero qué va, no le ha valido, cada vez que se mueven en esa pretensión les damos duro por la cabeza. Lo dicen los hechos, me lo sé de memoria, fechas y pueblos donde los hemos judíos.

—Ciertamente les cuento -siguió narrándoles-, en Azua dos veces, el 19 y el 30 de ese mismo mes, ahí mismito cerquitica a los pocos días de la Independencia del 27 de febrero de 1844; lo primero fue en Azua y lo segundo en Santiago; también les dimos duro en El Memiso, igual días antes en Azua, eso fue el 13; luego en la del Tortuguero, que fue en abril; La Estrellita, en septiembre de 1845, allá en Elías Piña; más adelante, en octubre 1845, les dimos otra pela en el Cerro de Beller, en Dajabón; luego en 1849, tuvimos la famosa batalla de “El Número”, allá en mi tierra de Azua, porque los azuanos somos valientes, y eso lo repetimos en Las Carreras, en abril del 1849; igual que nosotros hicieron los sanjuaneros imitándonos en Santomé, en 1855; los neiberos hicieron lo suyo en Cambronal en diciembre de 1855; y los de Dajabón no se quedaron atrás, les dieron su pela en Sabana Larga, en 1856. Nuestra gente no baraja pleito, siempre hemos echado a esos haitianos pase lo que pase, siéntanse orgullosos de ser dominicano, somos un pueblo heroico que siempre ha conquistado sus derechos a fuerza de coraje, peleando en el terreno que sea.

De pronto, Pablo Restituyo Soriano, el más locuaz y social de los tres jóvenes cadetes y cuyo bisabuelo materno era un comerciante nativo de San Pedro de Macorís, preguntó en tono desafiante.

—Pero usted solo nos habla de los enfrentamientos con los haitianos, hubo otras epopeyas resaltantes contra potencias extranjeras que nos atacaron y nos invadieron, ¿qué nos puede decir de esas?, por favor.—

—Bueno amigo, lo más habitual es oír hablar sobre las guerras que hemos tenido contra Haití, quizás por la cercanía, compartimos la isla y nos sometieron por 22 años. Además, tengo entendido que en la escuela se habla más de eso. Sí, les puedo decir que nuestra nación se independizó tres veces en 44 años, las luchas, las batallas, fueron continuas. Desde que, en 1655 una poderosa flota marítima con unos cincuenta navíos lidereado por el almirante inglés Oliverio Cromwell, junto al general Robert Venables, nos invadieron con casi diez mil hombres, que era mucho para esa época, para tratar de obligarnos a ser parte del reino inglés. La resistencia a aquel asedio la encabezo Bernardino de Meneses y Bracamonte, conocido como Conde de Peñalva, que para ese entonces era el gobernador de la Isla y por lo tanto el representante de la Corona española, lo enfrentó junto a más de quinientos soldados españoles. Miren que gran valor hemos tenido frente a esas potencias que han venido de lejos a querer pisotearnos, siempre pretendiendo doblegarnos y colonizarnos, convertirnos en propiedad particular de ellos. En reconocimiento al coraje del Conde de Peñalva, la principal calle comercial de la capital lleva su nombre, que es La Calle El Conde. Luego, tenemos la famosa Batalla de Palo Hincado, en 1808. En esa el general Juan Sánchez Ramírez, otro español, le arrancó la cabeza al general francés Eugene Ferrand. Según algunos historiadores hubo una alianza entre dominicanos e ingleses contra los franceses, explicó Tililín con aire de persona inteligente —.

—Pero mucho antes de esas duras batallas que le he descrito, hubo otra muy atrás en 1586, contra el famoso pirata Francis Drake, ese maleante vino aquí a saquear la capital, se dice que enviado por los ingleses, igual que las pretensiones del almirante Oliverio Cromwell y el general Robert Venables, en 1655; Francis Drake era de allá, de Inglaterra, vino con el mismo propósito de hacernos colonia de Inglaterra, ellos también querían adueñarse de nuestro territorio, es un deseo permanente de todas las potencias. Ese bandido vino con más de mil hombres. Abandonó nuestro país en febrero de 1586, luego de saquearlo y lograr que le entregáramos 25 mil ducados de oro, que era la moneda en dinero de ese tiempo; to lo cuarto del mundo en esa época. Lamentablemente esa la perdimos.

—Les digo que con la invasión del almirante Cromwell y de ese pirata azaroso se puede colegir que los ingleses, es decir el imperio británico, estuvo muy interesado en adueñarse de nuestra isla; también lo han intentado los franceses y los gringos, esas potencias quisieron reemplazar a España como amo de nuestro destino, a todos los hemos enfrentados valientemente con coraje, entereza y determinación patriótica, y los hemos derrotados. Nunca olviden eso. Así está consignado en la historia. —

Y prosiguió lleno de entusiasmo. —La guerra Restauradora contra los españoles por la anexión que hizo Pedro Santana, como sabrán eso ocurrió durante los años de 1863 al 1865, esa gesta fue lidereada por el general Gregorio Luperón, junto a él estuvieron los bravos comandantes José Antonio Salcedo, Pedro Antonio Pimentel, Ignacio Reyes y Benito Monción. Y más reciente contra la ocupación de los americanos durante los años de 1916 al 1924. En esa se empleó la guerrilla, pues ellos eran demasiado poderosos, los sublevados se la ingeniaron para combatirlos, les dieron peleas. La resistencia o rebeldía que se produjo en esta zona tuvo inspirada en la batalla que dieron en Mao un grupo de patriotas maeño lidereado por el general Carlos Daniel, un firme seguidor del general Desiderio Arias, se dice que unos 100 dominicanos aguerridos se enfrentaron a unos mil marines americanos que se dirigían a Santiago para ocuparla, después de pasar por Montecristi, sobre esa batalla se habla poco, yo me he enterado primero por mi vecino Clemente y luego oyendo aquí las discusiones de historia de Piris, Pipí Ortiz y al francés Berry. Esa desigual batalla ocurrió el 3 de julio de 1916. Después de ese acontecimiento, del que se habla poco, la mayoría de los enfrentamientos contra los americanos se produjeron por estos lugares de Macorís y los pueblos del Este, en esta se apareció en el muelle de Macorís un muchacho puertoplateño de nombre Gregorio Urbano Gilbert, un adolescente de apenas unos 15 años de edad, sin miramiento y sin temor le entró a tiros a las tropas, sus balas disparadas mataron al capitán Button, que era el jefe de las tropas invasoras. Desde entonces se le recuerda como un héroe, era nativo de Puerto Plata. Vino a Macorís en esa época y consiguió trabajo como tipógrafo, según he escuchado y leído.

—Además de ese valiente muchacho puertoplateño se conocen otros connotados que les hicieron resistencia armada a los americanos, a los cuales llamaban «gavilleros». Los más mencionados en esa historia son el famoso Ramón Natera, alias Mon, Vicente Evangelista, Salustiano Goicochea, apodado “Chachá”, Manuel Joaquín Aybar, Chuchú Selí, Belelo Dalmasí; los Batía y los hermanos Mota, que operaban por la zona del Seybo e Higüey, entre otros lugares, y Fidel Ferrer.

—Déjenme agregarle que ese Fidel Ferrer, que era del Seybo, no era un loco viejo, no, que va, ese era un intelectual, un historiador y un escritor; llegó a ser gobernador del Seybo en 1883; también gobernó en Azua, la región de donde provengo, y Samaná; los americanos lo capturaron en 1918 y de inmediato lo fusilaron en la sección La Guárana, de Hato Mayor; cuando lo asesinaron tenía 35 años de edad, estaba joven. Por su condición debió ser una figura de respeto.

—Al igual que Fidel Ferrer hubo otros poetas de esta zona del Este que también fueron fusilados por participar en levantamientos armados como fueron los casos de Juan Isidro Ortea y Rafael Pérez Castro, que vinieron junto al general Cesáreo Guillermo, desembarcaron con él por la costa de Higüey; Cesáreo Guillermo es un orgullo de los hatomayorenses ya que nació en La Rodada, de Hato Mayor, el 8 de marzo de 1847, se destacó entre los principales lideres y figuras del Partido Rojo, incluso fue presidente durante los años 1878 y 1879, cuando hubo una vacante ante le huida de Buenaventura Báez, en ese momento, se crearon dos gobiernos paralelo, el de la capital lidereado por Cesáreo y el de Ignacio María González Santín, que se estableció en Santiago. En las elecciones que ganó, su contrincante, el general Manuel Altagracia Cáceres ( Memé) fue asesinado días antes, entonces se comentó que lo asesinaron porque podía ganarle, los comentarios de la época señalaron a Lilís como el autor intelectual del crimen. Se dice que por esa razón su hijo Ramón Cáceres ( Mon), participó en la muerte de Lilís. Ese Cesáreo no era un pendejito, que va, era abogado y por demás un político con mucha ambición, ocupó puestos importantes en el gobierno, fue diputado en dos ocasiones por El Seibo, en 1865 y 1874, también fue jefe de Armas en Higüey y jefe de Interior y Policía; primero tuvo con Lilís y después se pasó al bando de Buenaventuras Báez. Lilís nunca se la perdonó por eso siempre le dio caza hasta por allá en 1885, cuando se fue a correr al fracasarle su levantamiento, Lilís los acorraló en Azua, al verse impotente y para evitar la desvergüenza de su apresamiento se suicidó, es lo que dicen; el gobernador azuano de ese entonces Eugenio Generoso de Marchena, ordenó desenterrarlo del lugar donde originalmente lo sepultaron, llevaron su cadáver al Cementerio de Azua, luego otra vez volvieron a desenterrar su cadáver para sepultarlo en Hato Mayor, que fue donde nació y pertenecía y donde lo alaban como una gran figura de nuestra historia. Ese Cesáreo se enfrentó a varios gobiernos, primero quiso derrocar el del General Gregorio Luperón para reponer a Báez, por lo que Luperón envió al aguerrido general Lilís, que era su general de más confianza, quien lo enfrentó y derrotó en combate en las lomas de «El Cabao», en Hato Mayor. Por esa hazaña Luperón felicitó públicamente a Lilís, bueno veo que me he extendido un poco y hasta desviado un poco de lo que le estaba diciendo, aunque creo que son cosas relacionadas. De todas maneras, sepan ustedes que además de esos poetas ejecutados también fueron pasado por las armas los poetas Ricardo Lluberes, Vidal Méndez, Quintín Díaz y Tomás Mercedes Botello y sus dos hijos, que tenían rango de coronel, Pedro Tomás y José Botello. La ejecución del grupo se produjo el siete de septiembre de ese 1881, ellos también habían ingresado al país con Cesáreo por Higüey, vinieron en actitud violenta, en son de guerra, a tumbar al gobierno, como ya le dije, el 29 de Julio del 1881, solo pudieron resistir menos de tres meses, La mayoría Lilís lo fusiló el siete de septiembre de ese 1881. Esta historia me la he aprendido escuchando las largas disputas de historia de Piris, Berry y Pipí Ortiz, sus discusiones sobre historia me nutren de conocimiento, las disfruto y aprendo muchas cosas interesantes.

—Déjenme ilustrarlo con algunos eventos pocos sabidos, oyendo a esos sabios, como les dije, me enteré de una suceso trágica que sacudió al país, fue un caso luctuoso muy sonado de boca en boca en su tiempo, me refiero al hundimiento del gigantesco buque Memphis, un acorazado que exhibía con orgullo la armada naval americana como símbolo del poder militar de esa gran nación, equipado con artillería de alto calibre, esa poderosa embarcación que era parte de su moderna flota naval, se hundió un atardecer en nuestras aguas costera del Mar Caribe, el 29 de agosto de 1916, lo habían construido en 1903, al inicio le dieron el nombre de Tennessee, luego lo cambiaron por el de Memphis, y desde entonces la historia lo recuerda con ese nombre. Era un barco enorme de 14 mil 500 toneladas. Un monstruo marino. De acuerdo a las narraciones de esos señores que les mencioné, dicha varias veces, fue hundido un atardecer por un inesperado oleaje acompañado de un fuerte ventarrón. Perecieron 40 marineros. Ante la tragedia el gobierno del presidente Juan Isidro Jimenes y Pereyra declaró tres días de duelo nacional.

—Hay muchos hechos que están en la historia y de los cuales la gente habla poco, no se conocen con amplitud, prosiguió narrando, —como fue el caso del ataque del buque de guerra Olimpia de Estados Unidos, por allá por 1904, eso acaeció exactamente el 11 de enero durante el gobierno del presidente Carlos Morales Languasco, según he oído contar a mis amigos que saben de historia, comenzando por mi vecino historiador y maestro del liceo de Azua Clemente. Dicen que fue un bombardeo terrible, arrasaron con Pajarito, así se llamaba lo que se conoce hoy como Villa Duarte. El ataque duró varias horas; desembarcaron más de trecientos soldados americanos. Pajarito era una popular comunidad cuyas viviendas mayoritariamente eran casas de madera techada de yaguas, canas y zinc. Todo fue destruido. En ese sitio hubo un ingenio de azúcar.

—Aquel episodio doloroso de nuestra historia ocurrió cuando la capital se encontraba rodeada por horacistas y jimenistas, quienes antes se habían unidos para montar en el gobierno a Morales Languasco, y al cual luego acusaron de haberlos traicionados, entonces decidieron juntarse para derrocarlo. Éste al verse acorralado rápidamente pidió la ayuda de los americanos que de inmediato acudieron en su auxilio; entonces los alzados atacaron el barco de los americanos, muriendo el operador de la nave de nombre Johnson. Ante esa muerte los gringos respondieron cañoneando todo el poblado con sus barcos que se encontraban fondeados en alta mar, lo hicieron con una fuerza de fuego descomunal, cumpliendo la orden impartida por el vicealmirante Charles, no me acuerdo de su apellido por ser tan enredado, pero sonaba parecido a chino, según lo que recuerdo de esa historia, él era el comandante de la flota naval y le ordenó a un capitán de nombre James que bombardeara Villa Duarte, ante la bestialidad de aquel ataque los opositores emprendieron la huida, entonces fueron perseguidos y en el poblado de Guerra, en Bayaguana, cazaron a uno de los jefes más importante de nombre Nicolás Arias, alias Manaza, quien se había autonombrado general; lo fusilaron de inmediato. Esos gringos eran rápidos en eso de ejecutar a los enemigos capturados. Durante tres días buscaron y apresaron a todos los involucrados en el ataque a los soldados. Todo el que fuñe con esa gente se jode, son la mayor potencia del mundo.

—En aquella época tormentosa de nuestra historia los lideres políticos sustentaban el impulso de sus ambiciones en partidos políticos, entidades creadas para organizar a sus parciales y a la vez tener la via legal con el propósito de participar en las contiendas electorales. Así las cosas, Gregorio Luperón formó el Partido Azul, mientras Horacio Vásquez y Ramón Cáceres, lideraban el Partido Rojo, conociéndose sus seguidores como Rojo y Azul. Cesáreo Guillermo era del Partido Rojo, ese partido en el fondo era una mezcla de ex santanitas, anti santanitas, baecistas y ex restauradores, además, recocidos caciques pueblerinos y adinerados, también algunos profesionales en procura de proyección social

Y tras mencionar de memoria aquellos nombres memorables de nuestra historia y remorar algunos episodios de las guerras y los combates contra intrusos haitianos, españoles, ingleses, franceses, piratas y gringos empecinados en adueñarse del país, Tililín guardó silencio, un silencio de calculado suspenso a la espera de algún elogio por haber demostrado que era un hombre inteligente, que detrás de su condición de humilde cochero había un individuo con dotes por encima de lo común. Los cadetes se quedaron patidifusos, no atinaban a reaccionar ante los decires rimbombantes del encantador cochero cacareador. Hubo un silencio colectivo entre los cadetes, quizás de respeto al oír tantos hechos históricos que hasta ese instante desconocían. Entonces uno de ello, el cadete Amado Calderón Vizcaino, rompió el hielo con una pregunta conflictiva.

—¿Díganos amigo cochero, sabes usted porqué, en tan poco tiempo nuestro país ha tenido tantos presidentes, porqué ha habido tantos conflictos y enfrentamientos en un país tan pequeño como el nuestro? ¿Es que hay demasiadas ambiciones?, ¿díganos algo de eso?, perdone mi confianza. Le hago la pregunta porque a lo largo de nuestra historia hemos tenidos muchas rebeliones con presidentes derrocados, los casos más mencionado y sabidos son aquellos que la gente recuerda con rapidez, escuchando regularmente esos berenjenales de machetes y tiros, en especial donde mencionan a Pedro Santana, Buenaventura Báez, Lilís, Mon Cáceres y ahora Trujillo, y como vemos que usted parece conocer mucho de historia, y ya que nos ha metido en este ambiente, háblenos de esas figuras, de esos gobiernos fuertes y de autoridad cuyos caciques o lideres son mencionados constantemente en los debates por los historiadores unos condenándolos y otros defendiéndolos o justificándolos, Díganos, si puedes, por favor, insistió Amado Calderón Vizcaino.

Tililín se quedó pensando por algunos segundos, tal vez sopesando la respuesta o valorándola como difícil por el alcance. Tras agotar el tiempo dijo: —sepan amigos míos que cuando uno habla sobre estos temas muchas veces corre el riesgo de ahondar en puntos problemáticos que pueden crearle inconvenientes al exponente, como en mi caso, y más que yo no soy ningún historiador, sino que explico y digo lo que me han contado otros y lo poco que he leído, con la ventaja que se retener, guardar en la memoria. Narrar historia tiene sus contradicciones, todo lo que se dice está expuesto a la polémica, a la verificación, por lo regular sobresale y queda la opinión de los ganadores, al parecer la historia de los que pierden no cuenta o interesa a muy pocos, que conste que hubo héroes y mártires en el lado derrotado cuya osadía y valor ha quedado como ejemplo, como en Grecia, donde un puñado de guerreros espartanos esperó y enfrentó a Jerjes en la famosa y memorable batalla de las Termópilas, los griegos comandado personalmente por su rey Leónidas les dieron batalla hasta el último de ellos, se inmolaron, dieron su vida por su patria. Pese a estar en inferioridad numérica no se acobardaron y decidieron combatir heroicamente al gran ejercito que tenían por delante y que estaba dirigido por el rey imperial Jerjes; ese episodio fue escrito con sangre y ha quedado marcado en la historia como demostración del valor y el coraje de los que lamentablemente perdieron esa batalla. Jerjes había llegado al lugar del encuentro en busca de desquite o venganza, diez años antes, en el año 490 ante de Cristo, su padre Darío Primero, había sido derrotado por los atenienses en la famosa y memorable batalla de Maratón donde los griegos lo humillaron; entonces su hijo, el temible Jerjes, preparó y programó estratégicamente y con antelación su guerra de venganza, por lo que reunió un poderoso ejército de más de trecientos mil soldados. Lo nunca visto en ese tiempo para una guerra.

—No obstante, aquel gran esfuerzo, éste no logro impresionar a sus adversarios quienes, desafiantes, lo esperaron y enfrentaron hasta morir. Ante la historia Jerjes es presentado como un villano y los griegos elogiados como héroes y mártires, su ejemplo es glorificado eternamente.

Tililín guardo una brevísima pausa en su amena y entretenida plática explicativa sintiéndose en el fondo importante al ver el interés de los cadetes en sus relatos, pensando al mismo tiempo en el valor de su retentiva y el provecho que le estaba sacando en ese momento a la cosecha de sus lecturitas. Volvía a sentir gratitud por Clemente y su primo Arturo por haberles prestado unos pocos libros los cuales aprovechó al máximo y las largas conversaciones que sostuvo por separado con cada uno, pasando largas horas recibiendo explicaciones sobre numerosos acontecimientos históricos; enseñándole tantas cosas del mundo y los conflictos sociales. Y ahora él, se apoyaba en aquellas enseñanzas teniendo a bien reproducirlas al hablar con estos jóvenes cadetes.

—Bueno, reanudó su respuesta que sería larga, —de todos esos personajes de la historia que se mencionan del que más se conoce es de Pedro Santana no solo por ser señalado como el primer presidente de la república después de alcanzar la independencia el 27 de febrero de 1844, sino porque quedó marcado como traidor a la patria por habernos anexado a España el 18 de marzo de 1861; la primera parte del debate de los historiadores gira en la vida llena de contradicciones que tuvo Santana, sobre el primer señalamiento, de que fue el primer presidente, hay enfrentamientos entre los historiadores, unos indicando que el primero fue Tomás Bobadilla y Briones, seguido de Francisco del Rosario Sánchez, porque en principio, cuando expulsamos del país a los haitianos, el primer gobierno que tuvimos estuvo conformado por lo que llamaron Junta Central Gubernativa, ese gobierno tuvo por cabeza de autoridad máxima, que para algunos equivale a la condición y categoría de presidente, si nos ceñimos a esa percepción, entonces podemos afirmar que el primer presidente fue Bobadilla y no Santana. Es más, algunos dicen con fuerza argumentativa que Bobadilla fue el creador del Estado dominicano. Hay mucha mezquindad de parte de algunos historiadores que se niegan a destacar el papel que éste desempeñó y también su gran liderazgo. A la luz de la mentalidad despótica de la época durante su ejercicio del poder, Bobadilla no fusiló ni persiguió a nadie, como era costumbre de la época contra los adversarios. Bajo su prestigiosa figura se aglutinaron los patricios, es decir los que integraban el movimiento Los Trinitarios que lidereaba Juan Pablo Duarte y todos los que estaban de acuerdo con sacar a los haitianos de aquí. Aunque debo decirle en honor a la verdad que el nombre de Bobadilla figura junto a Pedro Santana, Manuel Jimenes, Félix Mercenario, Toribio Mañón, Tomás Medrano, Norberto Linares y Toribio Villanueva, firmando el decreto de expulsión del territorio nacional de Duarte al que éstos previamente habían acusado de traidor a la patria por haber aceptado la proclamación de los pueblos del Cibao que lo eligieron sobre armas presidente de la República. Eso fue en julio de 1844. En ese momento las pasiones políticas estaban desbordadas y todo se movía en un limbo de confusiones caracterizado por intrigas, acusaciones y contra acusaciones. Por encima de ese resbalón Bobadilla fue un hombre que aportó mucho a la causa independentista. los nombres de Duarte, Sánchez, Mella, José Núñez de Cáceres, Bobadilla, Pedro Santana, Gregorio Luperón, Buenaventura Báez, Lilís Heureaux, Mon Cáceres, Horacio Vásquez y Trujillo, son las figuras históricas más mencionadas y conocidas, eso lo escuchamos a diario en labios de los políticos, los abogados, los hombres cultos y los estudiantes de cursos avanzados. De ellos los más cultos fueron, Núñez de Cáceres, Duarte y Bobadilla.

—La pretensión de tantos jefes incidió en el lío de los tres padres de la Patria, Duarte, Sánchez y Mella; el memorable decreto de Lilís, su famosa tríada de 1893. Esa excelsa distinción patriótica tuvo su puja, hubo porfías, primeramente el arzobispo Meriño propuso al congreso que eligiera a Duarte como padre de la patria, entonces apareció un hijo de Sánchez que estaba muy vinculado con Lilís y le salió al frente a la propuesta diciendo que el verdadero padre era su papá, el enfrentamiento se extendió y surgieron muchos decires sacándoles trapos sucios a Duarte y a Sánchez, y a todo esos hombres que pelearon por la patria, desde esa época ha habido detractores, es decir, calumniadores. Para ponerle fin al problema a Lilís se le ocurrió que en vez de un padre tuviéramos tres, una trilogía, es decir; desde que nos liberamos de los haitianos hemos caminados de enfrentamientos y acusaciones entre nosotros mismos, así nunca abras paz. —

—Déjenme decirles que de todos esos caudillos Lilís fue el más valiente, pues peleó en muchos combates en algunos resultó herido, era un fiero, un león, es más su mismo nacimiento y crianza le da un toque de misterio a su vida. Nació en Puerto Plata el 21 de octubre de 1845, fue declarado con el nombre de Hilario Level, -siguió diciendo Tililín-, no era un pendejo hablaba cuatro idiomas, castellano, francés, inglés y el creole haitiano, esos idiomas los dominaba sin haberlo nunca estudiado, lo aprendió de la buena crianza de su madre adoptiva Madeimoselle Rose y las necesidades de subsistencia de la vida. Dicen que su verdadera madre era original de Saint Thomas, que luego se estableció en Puerto Plata y que se llamaba Josefa Level y que su padre que un haitiano llamado Assas Heureaux. De este personaje que ya a los 20 años tenía el rango de teniente del Ejército, llegando a ser la mano derecha de Luperón, al grado que cuando Luperón vino en el buque El Telégrafo a derrocar el gobierno de Buenaventura Báez fue su hombre de mayor confianza, Lilís fue el hombre clave para que Luperón pudiera derrotar el alzamiento de Cesáreo Guillermo, que como le dije vino de Puerto Rico en una expedición para tumbarlo el 6 de diciembre de 1879. Lilís se destacó como muy valiente, peleo en varias guerras resultando herido varias veces; aplastó la revolución de Casimiro De Moya, uno de los caciques del Partido Azul que lideraba Gregorio Luperón, el pretexto de esa revuelta era que Lilís había ganado con fraude las elecciones de julio del 1886. Moya salió huyendo y luego fue acorralado y al verse perdido se suicidó. Ese Moya estuvo envuelto en muchas revueltas, incluso tuvo el respaldo del general Benito Monción. En esa ocasión Luperón apoyó a Lilís. Moya era obstinado en su propósito guerrero, y hasta vino con una expedición desde Puerto Rico. Perdió todas las guerras que inició.

—A Lilís, como a todos los que se han montado en esa Silla Presidencial, codiciada, que la crítica popular llama “Silla de Alfileres”, constantemente los adversarios del que llega a ella desean apearlos a la mala cegados por la obsesión de obtenerla, por lo que le hicieron varios levantamientos y revueltas, entre la que hay una que tiene un nombre muy picante: la revolución de los bimbines.

—¡Como! reaccionó asombrado y con expresión alarmada y en tono alto el cadete Adolfo Ramírez Pimentel al escuchar el nombre de esa revuelta. Y repitió. ¿De los bimbines, dijo usted? En el santiamén de su voceada exclamación el coche se desplazaba por la céntrica calle Duarte esquina general Cabral, frente la tienda de Clarita Zaglul, coincidiendo en ese instante cuando pasaba por la acera y al lado del coche Zoraida Aidar, una cuarentona señora de origen árabe y reconocida por malapalabrosa, coñera, propietaria de un taller fabricantes de ropas; ésta al oír lo que consideró una prosaica expresión, dijo enfadada con su característica voz ronca, elevándola de tono para ser escuchado por los transeúntes, oh coño, mierda, miren esos guardias que van en ese coche voceando palabras indecentes, coño, carajo, que falta de respeto y educación tienen, esto se jodió; aquí hace falta Trujillo para que los ponga en cintura.

—Si, revolución de los bombines, así como los oyen con esa expresión plebe y salerosa, le respondió Tililín al cadete que hizo la pregunta.

—Les diré que a esa revolución llamada de los bimbines que a lo mejor quisieron decir de los cojones porque para enfrentarse a Lilís o a cualquier dictador de igual pinta hay que tener buenos timbales, eso sucedió en 1894, la encabezó el general Ignacio María González y Santín, que era de Puerto Plata, llegó a ser presidente de la república en 1876, de la que fue obligado a renunciar. Desde que Lilís se encaramó en la Presidencia continuamente sus enemigos no le dieron tregua, estaban al acecho para romperle el pescuezo y en ese afán hicieron alianza hasta con los haitianos, si como oyen, con los haitianos, porque las armas que consiguió el general González Santín para alzarse se las proporcionó el gobierno haitiano de ese momento que estaba presidido por Louis Hyppolite. Dicen que el cerebro de esa conspiración armada fue Horacio Vásquez que también logró el apoyo de otro general llamado Pablo López Villanueva. Gonzales ya había lidereado la llamada Revolución Unionista que le puso fin al régimen de seis años de Buenaventura Báez, por lo que se ve era un veterano en eso de tumbar gobierno, tenía buena experiencia en esos asuntos; algo llamativo en él fue que siempre abogó por tener buenas relaciones con los haitianos, quizás por eso ellos lo armaron y apoyaron contra Lilís. Para desprestigiar esa revolución Lilís difundió la propaganda de que si ellos triunfaban los haitianos volverían a adueñarse de esta parte de la isla y que nos gobernarían. Por eso no contaron con el apoyo de la mayoría pues Lilís le metió ese cuco a la gente. Al final fueron derrotados. No obstante, los enemigos de Lilís siguieron fuñendo hasta que lo emboscaron en Moca y lo mataron el 26 de julio de 1899.

—Lilís fue el segundo presidente asesinado, ya antes había ocurrido un magnicidio, porque cuando matan a un presidente le llaman magnicidio, esta palabra la oímos a diario en los noticiarios de radio y la leemos en los periódicos luego de la muerte del presidente norteamericano John Fitzgerald Kennedy. En nuestro país hemos tenidos cuatro caso de magnicidio, hasta ahora; el primero en caer de forma violenta fue el general José Antonio Salcedo Ramírez, conocido en la historia como “Pepillo Salcedo”, en ese momento ostentaba la categoría de presidente, eso fue en medio de la lucha restauradora cuando los verdaderos patriotas se alzaron contra Santana por habernos vendido a España, fue la sangrienta guerra contra la anexión; Santana fue que ordenó su apresamiento y ejecución; fue el segundo el segundo en terminar acribillado frente a un pelotón de soldados, el tercero el mismo Lilís, acechado por Mon Cáceres y el joven Jacobito Lara; se dijo que eso lo planificó Horacio Vásquez que al parecer estaba en toda, y ahora Trujillo. Aunque en verdad no era presidente, pero era el jefe y la gente lo miraba como el verdadero presidente. Es decir que en lo que va de historia hemos tenido cuatro mandatarios que han sido apeado de la silla a balazos. A lo mejor es un récord.

—Ya que le mencioné la revolución de los bimbines, y le gusto esa historia, antes de seguir quiero hacer un paréntesis para hablarle de una batalla cuyo triunfo es atribuida a los cangrejos y por eso la llaman con ese nombre, es bueno que lo sepan, sucedió muchos antes que la de los bimbines, en 1655, también hubo otra batalla que se llamó de los cangrejos, esa fue contra los ingleses, en esa se unieron los de aquí con los españoles, ocurrió en 1655. Cuentan, es lo que he oído, que, en medio del pleito, quizás alterado por las detonaciones, salieron de los mangles miles de cangrejos, grises y rojo, inundaron con su presencia minúscula la zona donde estaban las tropas inglesas, la aparición sorpresiva de tantos cangrejos provocó pánico entre los soldados invasores que salieron despavoridos del lugar, a toda máquina. En ese momento la capital estaba sitiada por más de cuatro mil soldados ingleses que habían llegado en treinta y ocho barcos de guerra. La resistencia contra ellos la encabezó el conde de Peñalva con apenas unos seiscientos hombres. La aparición inesperada de esos miles de cangrejos atemorizó a los ingleses, como eran creyentes y cabalista imaginaron que eso era algo divino, el caso es que el ruido entre las hojas secas y la movilidad al mismo tiempo de tantos cangrejos los asustó y salieron huyendo. Se atribuye su huida a los cangrejos. Por eso le dieron el nombre de batalla de los cangrejos. Además, era época de lluvia, la cual producía fangos y obstaculizaba la movilidad de la tropa enemiga. Ese hecho fortuito contribuyó a la derrota de los invasores ingleses que comandaba Robert Venables, un personaje detestable en nuestra historia.

—Ahora vuelvo con el tema principal de la pregunta inicial del porqué hemos tenido tantos presidentes y tantas revoluciones que, desde mi punto de vista, es resultado de la ciega ambición que ha caracterizado a casi todos los altos lideres políticos que ha tenido el país desde nos formamos como república libre e independente en 1844. En cuando a la ambición, yo diría obstinación por el jefismo, querer ser protagonista, sobre todo, el afán de mandar, la obsesión de querer ser siempre primero; oír que llamen a uno jefe para sentirse importante. Ese problema lo venimos arrastrando desde que se instaló el primer gobierno formal después de haber expulsados a los haitianos de nuestro territorio en aquel febrero de 1844, la Junta Central Gubernativa, de la que ya les hablé, y que llegó a ser presidida por Sánchez, cuyo mandato duró apenas dos días, sustituyéndola por otra Junta presidida nueva vez por Bobadilla, y cuya segunda ocasión fue breve, volvieron a poner a Sánchez en la jefatura, pues bien, por último, éste fue sustituido por Pedro Santana bajo cuyo mandato se promulgó nuestra primera Constitución el 6 de noviembre de 1844, un acontecimiento que se desarrolló en medio de una tensión escalofriante, pues el general Santana acordonó la ciudad de San Cristóbal presionando para que esa Carta Magna, la primera, se hiciera a su conveniencia e interés personal. ¡Una barbaridad!, el segundo presidente fue Manuel Jimenes González, en 1848, luego le siguió Buenaventura Báez Méndez, en 1849; que luego fue presidente en cuatro ocasiones; después de ese año tuvimos a Manuel Regla Mota, en 1856; José Desiderio Valverde en 1857; José Antonio Salcedo y Ramírez, conocido en la historia como Pepillo Salcedo, nacido en España en 1816, por lo que era español; fue presidente desde septiembre de 1863 hasta su ejecución en 1864, como ya le conté. Permítanme detenerme brevemente sobre este personaje que fue el primer presidente del Gobierno Restaurador, en septiembre de 1863, y que fuera la mano derecha del general Francisco Antonio Salcedo, alias Tito, aunque tenían el mismo apellido no eran familia, también había sido hombre de confianza del general José Antonio Hungría. Pepillo fue fusilado a la edad de 48 años en una playa de Maimón; lo acusaron de simpatizar con Báez, se dijo que fue víctima de intrigas y calumnias. Yo agregaría una de las tantas víctimas de la irracionalidad y la ambición de poder que desde que nos fundamos como nación libre nos ha perseguido. Después de él, le siguió Gaspar Polanco y Borbón, en 1864, de este se dice que era analfabeto, no obstante llegó a la presidencia por los méritos alcanzado durante la Guerra de la Restauración y además por su destacada participación en el movimiento liberal del 7 de julio de 1857, que culminó con el derrocamiento de Buenaventura Báez; a él le siguió Benigno Filomenas Rojas, en 1865; Pedro Antonio Pimentel, en 1865; José María Cabral y Luna, en 1865; Pedro Guillermo y Guerrero, en 1865; Ignacio María González, en 1874; Ulises Francisco Espaillat, en 1876; Marcos Cabral Figuereo, en 1876; Cesáreo Guillermo y Bastardo, en 1878; del que le hablé ampliamente hace poco; luego tenemos a nuestro héroe libertador y restaurador Gregorio Luperón, en ese mismo año de 1878; Jacinto De Castro, en 1878. En ese 1878 tuvimos tres presidentes, algo histórico, quizás un récord mundial, ja, ja, ja. Después vino Fernando Arturo Meriño, en 1880; Ulises Hereaux (el famoso Lilís), en 1882; Francisco Gregorio Billini, en 1884; Alejandro Woss y Gil, en 1885; Wenceslao Figuereo, en 1899; Horacio Vásquez Lajara, en 1899; éste ocupó la presidencia en los periodos 1902–1903 y 1924–1930, había sido vicepresidente de Juan Isidro Jiménez en 1899. A él le siguió Carlos Morales Languasco, en 1903; Ramón -Mon- Cáceres, en 1905, hasta que lo mataron en 1911; Eladio Victoria y Victoria, en 1911; Monseñor Nouel en 1912; José Bordas Valdez, en 1913; Ramón Báez Machado, en 1913; Francisco Henríquez y Carvajal, en 1916; Juan Bautista Vicini Burgos, en 1922; Rafael Estrella Ureña, en 1930; Rafael Leónidas Trujillo Molina, en 1930. Éste timacles como autentico jefe, un jefe supremo y de verdad, supo guardar la apariencia y puso a tres soquetes o títeres para allantar a los críticos de afuera, así que el dictador nombró como «presidente» entre comillas, al prestigioso abogado Jacinto Bienvenido Peynado, alias el Mozo, quien primero fue vicepresidente suyo entre los años de 1934 al 1938, estuvo en ese cargo desde agosto de 1938 hasta febrero de 1940; luego le siguió el abogado, escritor y académico Manuel de Jesús Troncoso y de la Concha, en 1940, quien fue sustituido por el hermano mimado del Jefe Héctor Bienvenido Trujillo, en 1952, y luego puso al muy inteligente y sabio de Joaquín Antonio Balaguer Ricardo, en 1960, quien lo heredó y se quedó en el cargo haciéndose el pendejo sobre vientos y mareas, porque hasta formó el Consejo de Estado, Consejo que luego presidió Rafael Filiberto Bonnelly Founder, en 1962, posterior cuando Balaguer saltó la verja de su casa y se asiló en la Nunciatura Apostólica; Bonnelly era el presidente cuando se celebraron las elecciones de 1962 que eligió al escritor y cuentista Juan Bosch y Gaviño, en diciembre de 1962, esta última parte ustedes la conocen, es historia viva, reciente, fresquecita, sabidos por todos, la hablan en los patios, en los colmados y en las esquinas; todos comentan sobre el derrocamiento de Juan Bosch, tumbado del gobierno apenas siete meses después de haberse juramentado el 27 de febrero de 1963, junto a su vicepresidente el puertoplateño Segundo Armando González Tamayo, vacío presidencial llenado por el triunvirato que primeramente lo encabezó Emilio de los Santos, dicen que renunció indignado por la masacre contra los muchachos que se alzaron en los montes y montañas en protesta contra el golpe de Estado a Bosch, siendo sustituido por el rico y muy conocido hombre de negocios Donald Reid Cabral, quien estuvo ahí hasta este sábado 24 de abril cuando se produjo este golpe, por lo que este mes y año de 1965 pasará a la historia; se hablará y se escribirá mucho sobre estos acontecimientos, darán cátedras narrado lo ocurrido—.

—Sobre la historia como fuente de información y conocimiento quiero indicarles algo que aprendí de mi amigo y vecino maestro de historia vecino Clemente, del que le hablo reiteradamente, constantemente me decía que esos tipos de relatos caminan agrupados pa’lante y pa’tras, como la gente suele decir, en vez de adelante y para atrás; así es que la escriben y la dicen los que saben, le repito que eso me lo como decía mi maestro de historia, y más esta última parte que es nueva y tiene un gran valor, nuevecita, yo se la cuento para refrescar y actualizar la memoria. Imagínense el dinero que los historiadores ganarán describiendo estos hechos que están sucediendo y los que han ocurrido después que mataron a Trujillo, todo ha ido muy rápido con el ingrediente de que ahora tenemos dos gobierno y dos presidente a partir de la renuncia y asilo en una embajada de Rafael Molina Ureña, que ha sido reemplazado constitucionalmente por el coronel Caamaño, según oigo por radio, eso lo repiten cada rato, también informan que en la base aérea de San Isidro donde están acantonadas las tropas del coronel Wessin, comandante del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA), funciona otro gobierno paralelo compuesto de generales y coroneles y que tiene de jefe al coronel Pedro Bartolomé Benoit, lo llaman de «Reconstrucción Nacional» ; ahora oigo por radio que lo sustituyó el general vitalicio y héroe nacional por haber participado en el ajusticiamiento de Trujillo, Antonio Imbert Barrera, es lo que está sucediendo ahora mismito, estos hechos los has traídos a ustedes hasta esta ciudad desde ayer lunes. A mí no me gusta hablar de política y meterme en asuntos complicados como esta revuelta que hay en la capital. Me dicen que han muerto mucha gente, que eso es tiros por todas partes; bueno les confieso que estoy preocupado y asustado no quisiera que ese pleito de los militares y los políticos llegara hasta aquí, si esa guerra se extiende a San Pedro de Macorís, yo y mi familia peligramos, se lo digo a la franca, además ya somos amigos—.

—Durante esos periodos de inestabilidad y turbulencia política y social el partido de Luperón, a los que llamaban azules, gobernó por poco tiempo, desde 1879 hasta 1887, fue el partido que se opuso rabiosamente a la anexión a España en 1863. Durante su gobernanza repuntó la industria azucarera al lograr estabilizar el país; hubo un periodo de tranquilidad. Bajo el liderazgo de Luperon prosperó un sentimiento nacionalista con tinte Duartiano. Todo ese ideal se derrumbó con la llegada de Lilís al poder, pues éste, que gobernó en cinco ocasiones entre 1882 y 1899, cuando lo mataron en Moca, rivalizando con Buena Ventura Baez en cuando a mandatos presidenciales, impuso una dictadura personalista, la cual comenzó en 1887, caracterizándose por favorecer los intereses y la inversión americana por encima de los ingleses, franceses y españoles, que eran quienes dominaban las relaciones comerciales con nuestro país. —

Luego de aquella prolongada intervención verbal Tililín calló brevemente esperando alguna reacción o comentario de algunos de los cadetes antes las largas explicaciones que ofreció. En ese instante pensó que se le fue la lengua cuando se refirió con cierto acento crítico a lo que estaba ocurriendo en ese momento en la capital producto del golpe de estado, hecho que se produjo al calor del discurso pronunciado en el programa «Tribuna Democrática», el medio radial vocero del Partido Revolucionario Dominicano (PRD), por el dirigente de ese partido José Francisco Peña Gómez; ese discurso fue contundente, estaba lleno de vigor, agitó a las masas, provocando que miles de simpatizantes del partido de jacho encendido y el buey se lanzaran a las calles vociferando Juan Bosch Presidente. Desde la tarde de ese sábado 24 de abril todo era tensión, rumores y contra rumores y la gente en la capital corriendo por todas partes y los que tenían parientes y familiares en los pueblos huyendo para allá. Era de «sálvense quien pueda». Ese gran rebú había alterado la vida de todos los dominicanos, la gente no se despegaba de la radio y la televisión escuchando las noticias; en San Pedro de Macorís preferían escuchar a Radio Mayagüez, de Puerto Rico. En la región Este en la zona de Michez, Higüey, La Romana y San Pedro de Macorís, entraban clarito algunas emisoras de islas cercanas; también oían de Venezuela y de Bonaire, una pequeña isla que es posesión holandesa, y situada en la costa sur de Venezuela.

Al ver que sus interlocutores permanecían en silencio, quizás meditando lo que habían escuchado de él, decidió continuar contando hechos de la historia, seguir demostrando sus conocimientos sobre temas históricos.

—Fíjense los rebuses y líos que se armaron después que mataron a Mon Cáceres el 19 de noviembre de 1911, no bien lo habían sepultado cuando se armó un avispero, pues, el Consejo de Secretarios que ocupó su puesto de manera provisional no pudo de inmediato designar un sucesor porque el general Alfredo Victoria, que era el jefe de los guardia, lo impidió, no quería que ni Federico Velásquez, ni Horacio Vásquez y tampoco Juan isidro Jiménez, se sentaran en la silla, para que la ocupara su sobrino Eladio Victoria; a los dos años de haber asesinado a Mon Cáceres, en 1913, tuvimos tres presidentes, Monseñor Adolfo Nouel, el médico Ramón Báez Machado, que era hijo de Buenaventura Báez, y al general José Bordas Valdez. Ese hijo de Buenaventura Báez era un tremendo, tenía mucha capacidad profesional, por eso llegó a ser rector del Instituto Profesional, lo que hoy es la Universidad de Santo Domingo. Cuando llegaron los americanos el 4 de mayo de 1916, el presidente era Juan Isidro Jimenes. Después de tomar la capital las tropas interventoras ocuparon Sánchez, Puerto Plata y San Pedro de Macorís. Al momento de ellos llegar había una sublevación en marcha, pues, el general Desiderio Arias, un caudillo de mucho coraje y apoyo en la Línea Noroeste, la zona cerca de la frontera con Haití, donde están los pueblos de Dajabón, Valverde, Monte Cristi y Santiago Rodríguez, inició un lio para poner de presidente a su amigo Horacio Vásquez. Los americanos le dieron su apoyo a Juan Isidro Jimenes y dijeron que Desiderio Arias tenía en marcha un golpe de estado. De todas maneras, Juan Isidro Jimenes renunció el día 7 de mayo de 1916, a pesar de que tenía el apoyo de los americanos. Meses después, en noviembre de ese mismo año, el Almirante William Napp, proclamó la ocupación de la República Dominicana. A la renuncia de Juan Isidro Jimenes asumió el cargo Francisco Henríquez y Carvajal. Y San Pedro de Macorís no se quedó atrás en eso de quítate tú para ponerme yo, se metió o la metieron en los pleitos de los caciques, por lo que anterior a esos líos, en el año de 1902, esta provincia tuvo seis gobernadores, fue una etapa de fuertes tensiones políticas, los caudillos no reculaban en sus ambiciones. Los gobernadores que tuvo Macorís en ese año turbulento fueron el general Fernando Chalas (Vasallo), el general Casimiro Henríquez, el general Pedro Pérez, el general Luis María Hernández, el general Francisco Richiez Ducoudray, que era higüeyano; también el Licenciado Lorenzo Sánchez Rijo, y el señor Carlos Reynoso; fíjense que los primeros tenían el rango de general, pues todo el que armaba un lío y tenías más de 10 seguidores armado aunque fuera con cuchillo y machete, creaba su pelotón y se autoproclamaba general. Así eran las cosas en nuestra historia pasada y que algunos la imitan en el presente, todavía hay residuos de esa mentalidad anárquica de cuando conchoprimo.

Ulises Heureaux Level (Lilís)

—Hubo un acontecimiento que es muy sazonado por los amigos inteligente que le he mencionado y que siempre se reúnen en el parque para debatir de historia, fue el fusilamiento que personalmente dirigió Lilís de los generales Ramón Castillo y José Estay, en Punta de la Pasa, aquí en Macorís, el primero era su ministro de Guerra y Marina, el rango más alto después del presidente de la república, el segundo, era el gobernador de la provincia, ambos cercanos amigos de Lilís. Se dice que éstos vivían peleándose, chismeando, indisponiéndose el uno contra el otro, por lo que Lilís lo trajo preso, lo desmontó del vapor presidente y ordenó su fusilamiento en La Punta de la pasa, el lugar donde entonces residían las familias acomodadas de esa época en Macorís, ese lugar está situado cerca de la parte frontal sur del muelle. Cuentan que eso ocurrió la madrugada del 30 de marzo de 1896, según cuentan con frecuencia Piris y Berry el Frances.

Nota informativa al respecto de lo ante narrado: Estas imágenes de gran valor histórico muestran “La Punta de la pasa”, el lugar donde el entonces general y presidente de la república Ulises Heureaux Level (Lilís), nacido en Puerto Plata el 21 de octubre de 1845, y asesinado en Moca el 26 de julio de 1899, dirigió personalmente el fusilamiento de los generales Ramón Castillo y José Estay, hecho descrito en la precedida narrativa . «Punta de la Pasa» es una área de la ciudad de San Pedro de Macorís que está situada en la parte frontal del Puerto próximo a las instalaciones de FERQUIDO, hacia el sur, lugar donde estaba la Fundición de los hermanos Perera, Avenida Francisco Domínguez Charro, esquina Matilde Larancuent, barrio Miramar, las vistosas y confortables viviendas que embellecían la zona fueron arruinadas por el abandono, aún quedan algunas ruinas indicando el legado del significado atractivo maravillando la vista de los paseantes petro-macorisanos de la época. Las fotos que presentamos corresponden a los años de 1900 y 1940.

—Bueno amigo cochero, ya que usted nos está contado tantas cosas interesantes sobre este pueblo podría decirnos sobre el origen de su nombre, porque de aquel lado, para el norte, esta San Francisco de Macorís, por lo que tenemos dos Macorís con dos santos protegiéndolos, San Francisco y San Pedro, pero los de aquí tienen la ventaja de que su santo es el que abre la puerta del cielo, la confianza de Dios, por lo que la gente de qui esta salvada, van a entrar al cielo directo sin pasar por el purgatorio—, y al decir estas últimas palabras él y todos lanzaron una gran carcajada. Quien había hecho la pregunta fue el cadete Adolfo Ramírez Pimentel, quien parecía el más despierto de los tres y fungía como líder.

Y tras todos recuperar el aplomo los cadetes volvieron a prestarles atención a la entretenida narrativa del cochero Tililín, el cual con aire presuntuoso volvió a la carga dispuesto a demostrar que sabía de historia, que lo aprendido de su vecino y maestro Clemente, la poca lectura repasada y las opiniones emitida por algunos de sus pasajeros doctos cosechadas por él, así como sus intrusas oídas de los debates que montaban en el parque cada tarde noche Piris, Pipí Ortiz, Bernot Berry (el Frances) y el grupo de periodista que se reunía, discutiendo y contradiciéndose sobre distintos tópicos del pasado y el presente del mundo, se lo había clavado entre ceja y ceja, teniéndolo siempre fresquecito en su memoria. Se había hecho un experto reteniendo informaciones.

Y prosiguió en lo suyo, hablando y diciendo cosas

—En torno a la historia y el nombre de este pueblo he escuchado distintas versiones de los que saben más que yo sobre este asunto, ya les dije que he aprendido mucho oyendo al periodista y escritor Miguel Alfonzo Piris, un personaje muy conocido del pueblo y uno de los que más sabe de historia, compite con otros tres señores duchos en la materia: Pipí Ortiz, cuyo verdadero nombre es Víctor Manuel Ortiz del Rosario, un personaje famoso del pueblo, estuvo preso más de tres años en la cárcel donde fue terriblemente torturado por oponerse al gobierno de Trujillo, luego lo deportaron; habla cuatro idioma, inglés, francés, italiano y portugués, y por demás es profesor de historia, matemáticas y gramática, tres materia educativa bien dura; durante su exilio de más de 20 años vivió en México, Venezuela y Cuba, donde ejerció de maestro, conoció personalmente a Fidel Castro y hasta se enroló en la expedición de Cayo Confites, en 1947; también Vinicio Viguera Ozuna y Además he sido testigo varias veces estando en el parque en mi turno esperando cualquier pasajero, de las fuertes disputas que montan frente a mí Piris, Pipí Ortiz y Vinicio Viguera; a veces soy testigo viendo a Piris discutiendo sobre esos temas con los periodistas Exequiel Kaza, Américo Zalazar, Ruiz Tolentino, Luis Girón, Víctor Pérez Quiñones, y los hermanos Bobea; en ocasiones se inmiscuye Abejita Capobianco, un personaje pintoresco que tiene buenas relaciones con el médico psiquiatra Toñito Zaglul, que es de aquí pero hace años se fue a vivir a la capital, allá dirige el sanatorio de los locos, es psiquiatra, estudió esa especialidad en España, además es escritor e historiador y le cuenta mucha historia de San Pedro de Macorís; luego Abejita viene entusiasmado a la tertulia del grupo y las expone, refutándolos con ánimo crítico, entonces se arma un caos; Abejita por lo regular carga un jumo de borrachera corrida, huy, eso es divertido, en esas discusiones intelectuales se dicen de todo, nunca llegan a conclusiones, cada uno esgrime su verdad, el que más cuerda coge es Piris que sale del grupo lanzando rayos y centellas, lo refuta todo con sus verdades; por tiempo se pone enemigo de los demás, cuando vuelve a verse con alguno le lanza insultos y lo acusa de bruto y de retorcer los hechos. Con el que más porfía es con Pipí Ortiz. Incluso he visto a Piris discutiendo con un maestro de matemática que sabe mucho de historia que se llama Alberto Byas Seaton, que es de origen cocolo, hijo de esos negros ingleses que trajeron de las islas a finales del siglo 19 y principio del 20 a trabajar en los ingenios. Son polémicas fuertes intercambiando sus pareceres sobre San Pedro de Macorís y otros tópicos interesantes; cuando arman su pleito verbal la gente lo rodea y los mira con atención y respeto; aprenden de ellos, como yo; reconocen su inteligencia. Con frecuencia me topo con Piris, regularmente camina por la zona del parque, siempre anda provocando discusiones de temas históricos. Nos hemos hechos enllave, aprovecho esta relación para hacerles preguntas de historia. Con los otros señores que les he mencionado, aunque lo conozco y saludo cuando lo alcanzo a ver no tengo ningún acercamiento de confianza. Piris es el más asequible, por lo que puedo preguntarle por hechos y cosas ocurridas en el pueblo; algunos lo tildan de muy polémico y contradictorio, quizás hablan así por envidia, que se yo, sin embargo, a mí me encanta conversar con él, uno aprende, como en mi caso, le reitero; le pongo mucha atención a las personas inteligentes, a los que saben más que yo, porque aunque he aprendido muchas cosas del mundo estoy consciente que mis conocimientos al respecto son escasos, nunca alcanzaran para comprender el mundo y mucho menos para desentrañar sus particularidades misteriosas, el mundo y la vida son cosas muy complicadas y complejas; aunque les narro todo lo que les digo nunca me he considerado experto en esos asuntos, que va; soy un ignorante, solo que al relacionarme y rosarme con los más sabios he cosechado puntos de vistas interesantes, reteniéndolo en mi mente, y esto, pues, me ayuda a desenvolverme culturalmente.

Tililín carraspeó la garganta, hizo un fugaz descanso y prosiguió con su amena narrativa la cual era seguida con interés por los cadetes.

—Aparte del locuaz periodista Piris y los amigos con los cuales, a diario porfía, cada quien tratando se imponer su criterio, queriendo demostrar superioridad de conocimiento y mejor información, como ya le dicho varias veces, son parte de las fuentes de donde nutro mi saber, lo que se sobre estos temas, además, he tenido el privilegio de que se han montado en mi coche algunos pasajeros doctos muchos de los cuales han sido sindico de la ciudad como don Telesforo Zuleta, que ha sido sindico de la ciudad en tres ocasiones, en 1952, 1955 y 1961; el abogado José Hazim Azar en 1950, Andrés María Berroa, en 1956, José Alan Risi. Mar, en 1959, Tomas Guerrero Martínez, en 1959, el ingeniero Jaime Sasso Rijo, en 1960, Gilberto Sánchez Fuster, en 1962, el ingeniero Vicente Feliu, 1962, Pedro Albizu, en 1963, don Ramon De Windt, en 1963, y recientemente Ramon Abud Medina y Luis De Windt Lavandier, este mismo año de 1965; así como empresarios, comerciantes, abogados, magistrados, maestros, y altas personalidades del pueblo. Cuando uno de esas figuras se montan en mi coche me dan fama y prestigio; me he aprendido de memoria sus nombres y apellidos y hasta su historia de servicio público. Para que sepan se lo puedo mencionar, el magistrado Manuel Richiez; los abogados Federico Nina, Barón del Giudice, Galano Canto, Bello Cairo y Miguel Acta Fadul; al doctor en medicina Juan Silva; al maestro y abogado Emilio Meller Frías; al abogado Don Enrique de Windt; al abogado Mario Carbuccia; al abogado Julio Ibarra Ríos; igualmente a los farmacéuticos Milongo, Fello Kidd y Chevalier; a don Luis Brugal, y hasta a Don Hipólito Herrera Billini, que ha llegado a ser presidente de la Suprema corte de Justicia hasta los otros días, reciente, en 1961. Todas esas personas que le he mencionado han ocupados funciones muy importantes en esta ciudad. También se han montado en mi coche las maestras Ludín Lugo, América Bermúdez, Olinda Del Giudice, Olinda Baza, Cecilia Vittini, y Thelma Villaverde; a las hermanas Bertha y Laura Carrión, siete distinguidas damas prestantes, así como a otras personalidades ilustres de esta sociedad. A estas personalidades que he tenido el gusto y el placer de montar en mi coche como pasajeros, he aprovechado la ocasión para ponerles conversaciones, haciéndoles preguntas, siempre logro sacarle algo provechoso, en especial sobre la historia de este pueblo. Además, he leído algunos artículos en el periódico local «El Este» sobre este tema; a través de esas fuentes he sabido y aprendido algo de la historia de este pueblo, como le he dicho, entre los cuales se encuentra el origen del nombre de esta ciudad y su historia, que es rica, amplia e interesante, como la de todos los pueblos del mundo—.

—Pues bien, según lo que he escuchado y leído el nombre espiritual que surge de la condición de Santo, al colocar la palabra San antes de decir o escribir Pedro, para que suene San Pedro antes de Macorís; dicen que eso fue idea de los sacerdotes Pedro Carrasco Capeller y Elías González, el primero es señalado como el fundador de la primera iglesia católica que tuvimos en Macorís, y cuya primera misa fue celebrada el primero de octubre de 1856, entonces era una humilde construcción de tablas y palma cubierta de yaguas; este cura también ejercía oficio religioso en la comunidad de San José de los Llanos, que es un municipio de esta provincia. En cuanto al segundo, el padre Elías González, he escuchado a Piris decir que era originario de Cádiz, en España, y que su familia estaba vinculada por lapsos sanguíneos con los Leydet y Geneanet, por su inclinación a la fe católica partió de Puerto Rico hacia un Seminario en Venezuela, de allí salió luego de alcanzar la categoría sacerdotal. Con esa investidura se trasladó a San Pedro de Macorís que en esa época le llamaban Mosquitisol, ya le dije era el nombre que le dieron a este pueblo los primeros que se asentaron por allá en los años de 1810 al 1830; así inició ese señor su carrera de cura o sacerdote, la cual dividía entre Hato Mayor y San José de los Llanos. Eso fue por el año de 1850, según cuenta Piris. Cada uno de este sacerdote tuvo sus razones para anteponerle lo de San a Macorís, imponiéndose desde entonces que se conozca este pueblo con el nombre de San Pedro de Macorís.

—Piris sostiene sus puntos de vista en documentos legados de la familia Agesta, Juan y Miguel Agesta, los cuales eran padre e hijo, en cuyos papeles, dice él, denuncian el comportamiento del padre Carrasco, acusándolo de tratar de manera arbitraria y despótica a la gente de Mosquitisol o Macorís. Cuando discute sobre la historia de Macorís esgrime esos escritos, les da mucha importancia y credibilidad, destacando siempre el aporte de los Agesta.

—Fue partir del año de 1858 cuando comienza a identificarse oficialmente esta ciudad con el extendido nombre de San Pedro de Macorís, les repito, según mis escuchas y lecturas y lo que he oído decir a Piris, quien regularmente menciona el nombre de un investigador botánico de origen alemán llamado Robert Schomburgk , indicando que éste había sido designado Cónsul por el gobierno inglés en 1848, a los cuatro años de nuestro grito de separación de Haití, y que durante su recorrido de exploración por esta región, luego de haber explorado la bahía de la desembocadura del rio Macorís o Higuamo, estampó su firma en el Puesto Militar del Seibo, de la que éramos dependientes, para destacar desde cuando venían los macorisanos del Este bregando por tener una identificación propia que lo distinguiera de manera particular del resto del país.

—Piris dice que ese personaje extranjero que le acabo de mencionar, Robert Schomburgk, por demás era filósofo, botánico, geógrafo, etnólogo y explorador, y que el estudio que realizó sirvió de base científica para que los petro-macorisanos lograran conseguir su elevación como Distrito Marítimo el 10 septiembre de 1882, en cumplimiento a un mandato de ley del Congreso Nacional, tres meses antes, el 10 de junio de 1882, estas dos fechas constituyen el referente de la historia moderna de San Pedro de Macorís.

Foto de la calle Independencia de San Pedro de Macorís del año de 1890. En esa época era conocida como calle el comercio, nombre que mantuvo hasta las primeras décadas de 1900. La vista panorámica muestra a la derecha del fondo, el existente Reloj Publico, construido en mampostería (ladrillos) en el año de 1902, en el Parque Salvador Ross. Este reloj duro hasta el año 1910, año cuando se iniciaron los trabajos de reforzamientos y extensión en la altura para agregarlo a los trabajos de construcción a la estructura de la iglesia San Pedro Apóstol. Fuente de la imagen: AGN Y ARCHIVOS DE IMÁGENES DE LA HISTORIA DE SAN PEDRO DE MACORIS.

—Como pueden advertir comparativamente con otras provincias la historia de los petro-macorisanos es joven, recuerden que desde que llegaron los españoles en 1492 comenzaron a fundar villas que luego se convirtieron en pueblos o ciudades, como sucedió con el Seibo que originalmente se llamó Villa de Santa Cruz de El Seibo o Hicayagua, en el año 1506, para ponerle un ejemplo cercano. Le repito, según lo que es escuchado y leído, no me cansaré de reiterárselo. Remontándonos desde cuando en 1822 llegaron unos sancarleños de la capital y se instalaron a vivir en la parte occidental del rio Higuamo o Macorís, desde esa época el desarrollo de este Macorís ha sido dificultoso, caminando sobre un vaivén de encrucijadas con tintes pintorescos; con esfuerzo y tenacidad su gente ha superado los escollos y hoy luce radiante y pujante, ustedes pueden apreciarlo. Las construcciones que contemplamos aquí no se ven en otra parte del país. Un ejemplo de lo que le estoy diciendo lo comprobaron cuando vieron el edificio Morey, el que contempla esa edificación queda sorprendido y maravillado por su reluciente arquitectura majestuosa; con el tiempo simboliza un gran significado, representa la época de bonanza económica que floreció durante el periodo de esplendor del desarrollo del comercio de la industria azucarera en San Pedro de Macorís; fue concebido en el año de 1915 y aprobado por el Ayuntamiento en 1916, y terminado en 1920, erigiéndose en la primera edificación de cuatro pisos del país; su construcción fue una necesidad social del momento, hospedando a los visitantes nacionales y extranjeros que llegaban por días a realizar diligencias de negocios, incluso algunos instalaron en su interior las oficinas representativas de las empresas y compañías que dominaban los grandes consorcios de entonces.

—Los que primeros que llegaron a este sitio geográfico se establecieron en la parte Oeste del rio Higuamo, agrupándose comunitariamente para garantizar con esa decisión mayor facilidad de subsistencia, creando así lo que luego los historiadores han denominado una aldea de pescadores, es decir, un reducido poblado de pocas viviendas dedicado mayormente a la pesca; al poco tiempo llegaron más personas dividiéndose en dos pequeña aldea, unos, decidieron asentarse en la parte Oriental del rio; rápidamente crecieron y se expandieron y dieron nacimiento a dos pequeños asentamientos que luego identificarían con nombres distintos, Mosquito, por vivir en un lugar pantanoso y plagado de insectos, y Sol, quizás por la poca arboleda que lo exponía al castigo del astro incandescente. Con la llegada de más personas se ampliaron, de esta forma se crearon en la parte oriental y la parte sur, hacia la costa, otros espacios comunitarios o barrios, como Punta de la Pasa, cercano al puerto y rumbo a la costa, y Punta de Garza, hacia el norte. Su modo de vida se diferenció a los de Punta Pescadora, que estaban en la margen occidental del rio y que fueron los primeros en llegar. En el proceso de su desarrollo social y comunitario Punta de la Pasa y Punta de Garza al encontrarse cercano entre si se integraron en un solo conglomerado social, quedando marcado con el nombre de Macorix o Macorís. En ese origen coinciden los que hablan y escriben sobre la historia de esta ciudad.

—Déjenme contarles algo interesante, la semana pasada fui testigo de una fuerte polémica entre Piris y Pipí Ortiz debatiendo sobre el nombre del río Higuamo. Piris decía que el rio nace en la loma de los Guayos, que está en Sabana Grande de Boyá, jurisdicción de Monta Plata, y que en su curso se encuentra con la confluencia del río Casuí, de Hato Mayor, y que a partir de esa unión corre con el nombre de Macorís, por lo que, las aguas donde está el muelle no debe llamarse Higuamo sino Macorís hasta su desembocadura en el mar, por lo cual, según él, es un error llamar al rio que cruza cerca del centro de la ciudad Higuamo, afirmó que el nombre Higuamo por Macorís viene desde época colonial, en ese sentido mencionó la fecha de 1594, para darle fuerza a su criterio. Pipí Ortiz lo refutó exigiéndole que presentara algún documento histórico que sostenga esa aseveración; entonces para joderlo, le dijo que la palabra Higuamo debe escribirse sin la H, porque es un nombre indígena. Piris lo refutó indicándole que Higuamo con la H se ha mantenido como tradición, pero que también puede escribirse sin la H, y al hacerlo no se incurre en una falta ortográfica. Entonces Pipí le recordó que él es maestro de gramática; Piris le replicó diciéndole que hasta los sabios se equivocan. Entonces Pipí para que no lo subestimara le dijo, además del Higuamo o Macorís, como quiera llamar al rio, debes saber si es que lo ignora, que por debajo de nuestra provincia cruzan más de 130 ríos subterráneos; todos los ríos circulan debajo de la tierra y salen a la superficie en determinados lugares, su curso de vida mayoritariamente es subterránea, le señaló con fuerza de voz. Así que, mis estimados amigos cadetes, por debajo de la extensión de este Macorís bañado por las olas del Mar Caribe, y por cuya extensión comunitaria y social fue elevó a la categoría de provincia en el año de 1882, pasan esa cantidad de ríos tenemos entre ellos el Brujuelas, que nace en El Copey, en Bayaguana, se adentra por la Sabana de Guabatico, en San José de Los Llanos, un municipio de Macorís, haciendo un recorrido de más de 40 kilómetros por debajo de la tierra, hasta entrar al mar caribe por Boca Chica. Esto que acabo de decirles lo aprendí oyendo las ricas discusiones entre Pipí Ortiz, Piris, Bernot Berry y otros sabios que en ocasiones se le unen en sus discusiones de historia y cultura, todas reconocidas personas inteligentes de este pueblo.

Gráficas diferentes y memorables de algunas actividades en el entonces Hidropuerto de San Pedro de Macorís sobre el rio Higuamo, tomadas durante las décadas de los años 30 al 40 del pasado siglo XX. Épocas inolvidables grabadas en la memoria históricas de los petro-macorisanos principios. Allí acuatizaba un hidroavión cuatrimotor Sikorsky S-42 de Pan Am, éste aparato hacia sus vuelos desde Miami al Caribe y América del Sur. Solo se construyeron tres avioncitos de su tipo: NC 822M, NC 823M, NC 824M. En la foto se ve el primero, NC822M. Tenían 4 motores radiales Pratt & Whitney Hornet S5D1G de 700 caballos c/u. Por ese hidropuerto llegó al país la primera dama de los Estados Unidos Eleanor Roosevelt, esposa del presidente Franklin Roosevelt, como se puede ver en una de las gráficas. Fuente de la imagen: Imágenes de Nuestra Historia , R.D

—Con los años la economía de Macorís tuvo un desarrollo vertiginoso impulsado por las empresas azucareras, esas grandes factorías demandaban cantidades de manos de obras y la poca población carecía de capacidad para suplir las necesidades requeridas lo que motivó que vinieran de las poblaciones cercanas y distantes cantidades de personas a trabajar; al consolidarse los que ya tenían familia, las traían y los solteros las creaban. El dinamismo económico fue impactante abriendo el apetito comercial, entonces se instalaron grandes negocios y bancos y la vida en Macorís transcurrió en una ebullición social y económica trascendente cuyo empuje, asociado a las inmigraciones laborales de trabajadores de la industria azucarera, traídos desde las islas ocupadas por Inglaterra, Francia y Holanda, a las que llaman sus posesiones, abriendo viceconsulados en Macorís; también se instalaron sucursales de los bancos Royal Bank of Canadá y National City Bank. Y desde entonces es frecuente escuchar a las personas de vida pública, esas que son autoridades, funcionarios locales, maestros, abogados y demás profesionales destacados, los que están en el medio social y saben de muchas cosas, hablando y señalando de que San Pedro de Macorís ha sido primero en esto o en aquello; con decirles que en esta ciudad se instaló el primer cuerpo de bomberos del país, eso fue en 1879; se le oye decir a viva voz que tuvo lo que se podría decir el primer aeropuerto del país, que en verdad era un hidropuerto porque los aviones en vez de aterrizar acuatizaban, descendían suavemente sobre las aguas del rio Higuamo o Macorís; ver en aquella época un avioncito de eso aposarse sobre las aguas del río Higuamo era un espectáculo entretenido; la gente acudía allí en familia o en grupo solo para contemplar el vuelo y las maniobras de esos aparatos voladores los cuales traían pasajeros adinerados, gentes importantes del mundo social y económico, mayormente venían de Estados Unidos, Puerto Rico, Venezuela y Cuba, ya que los empresarios dueños de los ingenios eran mayoritariamente americanos, puertorriqueños y cubanos. Con decirles que por ese hidropuerto entró al país en 1934 nada más que la señora primera dama de los Estados Unidos, doña Eleonor Roosevelt, esposa del presidente Franklin Roosevelt, esta prestigiosa dama fue recibida personalmente por el jefe, es decir por Trujillo, ese acontecimiento es reseñado constantemente por los petro-macorisanos, contribuye a elevar su orgullo provinciano. Ese famoso hidropuerto fue cerrado por Trujillo en 1942; cuando el gobierno hizo aquel anuncio lo acompañó con una nota diciendo que los avioncitos cuatrimotores serian sustituidos por aviones más modernos y veloces y con capacidad para más pasajeros. A partir de esa fecha todos los vuelos comerciales y de pasajeros comenzaron a realizarse en la capital por el Aeropuerto General Andrews, que fue inaugurado por el gobierno de Trujillo el 22 de febrero de 1944. Los petro-macorisanos refieren constantemente que fue en este pueblo que se inició el alumbrado de las calles del país, en 1904, durante el gobierno de Carlos Morales Languasco, que estuvo gaviado en la Silla hasta el 16 de agosto de 1908, había sustituido a Alejandro Woss y Gil, que ocupó esa Silla en 1904, en esa época la presidencia se dividió en dos períodos. O sea, que Macorís tuvo su alumbrado en las calles mucho antes de 1930, el año que Trujillo llegó al poder. Sepan que aquí funcionaban tres cines y dos teatros famosos, los primeros eran España, Restauración y el Duarte; el teatro Colón era una atracción arquitectónica conformado una sólida construcción de tres niveles en forma de herradura, era el único del país que presentaba óperas, dramatizadas obras teatrales cantadas y dialogadas, sus exhibiciones eran muy concurridas; el Restauración también funcionaba como teatro haciéndole honor a su primer nombre; luego, quizás motivado por el éxito de ese negocio crearon el Teatro Aurora. Piris me dijo, y lo repite con regularidad, que ese era el nombre de la esposa del dueño de ese teatro que se llamaba Eugenio Cesteros y que la noche de su inauguración fue a casa llena, asistieron más de mil personas a ver la primera película que se exhibió y que fue un estreno. Los finales del siglo diez y nueve y los primeros treinta del siglo veinte fueron notorios en Macorís. A lo largo de más de cuarenta años seguido se levantaron esos grandes edificios que ustedes pueden apreciar, en esos años de esplendor, del llamado boom azucarero, se veían muchos trabajos de construcción y los ingenios moliendo cañas y fabricando azúcares a toda capacidad, eran seis ingenios, Angelina, Cristóbal Colon, que la gente le dice El Guano; Consuelo, Porvenir, Santa Fe, Quisqueya y Porvenir. Hubo uno en «Las Pajas «, que está cerca de Consuelo, y existió otro en «Las Cabuyas», cercano a Guayacanes, que era de un boricua de apellido Serrallés, éste era un hombre famoso allá, en Puerto Rico. Ese ingenio funcionó hasta 1913, lo inauguraron entre los años de 1882 y 1885. Todos molían caña y producían melaza. Había un comercio vivo y florecido en San Pedro de Macorís.

—Entre las cosas y realizaciones interesantes que se han producido en esta ciudad, y además poco conocidas por la presente generación de petro-macorisanos, está la historia del faro alumbrador que se encuentra al lado de la playa, llamada “Playa Muerta” o “Playa de Muerto”. Pues bien; ese atractivo y famoso faro que está situado en la boca del Mar Caribe, en la costa, y cuyo alumbrado intermitente señaliza la ruta que deben seguir las embarcaciones para entrar al puerto sobre el rio Macorís o Higuamo, fue ordenado por Lilís en el año de 1893, dice Piris; su construcción estuvo a cargo del ingeniero José Eleuterio Hatton, comenzó a funcionar en 1894. Lo desmontaron de la punta que junta el mar con el rio Ozama, en la capital, y lo trasladaron y colocaron aquí, en Macorís, elevándole la altura original que tenia de veinte pies hasta treinta, colocándole también cuatro lámparas potentes cuyos reflejos lumínicos puedan ser visto a una distancia de 16 millas. Ese Hatton, estuvo involucrado en varios proyectos y empresas azucarera en la Republica Dominicana, llegando a ser el artífice del Central Barahona; era cubano de origen inglés, nacido en esa isla el 20 de febrero de 1854, siendo hijo reconocido del ingeniero británico Richard Hatton y la cubana María de Jesús Sardiña, de acuerdo a la reseña que nos cuenta Piris. —

Fotos del constructor de puertos Félix Manuel Benítez Rexach (1887–1975)

—Ya que veo su interés por la historia de este pueblo es bueno que se enteren sobre un personaje clavado en la historia moderna de San Pedro de Macorís y que es muy mencionado en las tertulias memorativas en los encuentros sociales donde se juntan los sabios de este pueblo, es decir, abogados, médicos, ingenieros, maestros y gentes del saber; se lo he escuchado mencionar a Pipi Escotto que es el dueño de Los Coquitos; al Gordo Mallén, y Santiago De Windt, en las pocas ocasiones que se han se montado en mi coche, los De Windt son casi todos oficiales de la Marina de Guerra, toda esas personas que acabo de mencionarles hablan de ese personaje, se trata del puertorriqueño y constructor de puertos Félix Benítez Rexach (la gente pronuncia su apellido como Richiez), en señal de respeto lo llamaban Don Feliz, él fue el que construyó el muelle y el rompeolas de aquí, y también el de la capital, este señor realizó muchas obras en diferentes puntos del país, según cuentan; él, hizo el muelle o puerto de la capital en el año de 1938, un proyecto que comenzó en el gobierno de Horacio Vásquez, pues, ese famoso hombre fue quien construyó el puerto de Macorís en 1946, una de las obras más importante e impactante para la economía de la ciudad y que facilitó que entraran barcos de mayor calado y tamaño, embarcaciones que salen llena de sacos de azúcar del puerto, facilitando el auge y alcance de ese negocio al campo internacional. Ese Félix Benítez Rexach es un hombre de ganada fama, con decirle que construyó los puertos de la capital, Boca Chica, Haina, Azua, Puerto Plata, Barahona; además del Club de San Souci, y los rompeolas de la capital y de aquí.

—Creo que su nombre se mencionó en los periódicos, la radio y la televisión hace uno dos o tres años por una demanda que le puso el gobierno del Consejo de Estado, lo acusaron de incumplir contratos y de que muchas de las obras que construyó se deterioraron ante del tiempo previsto—, interrumpió el cadete Adolfo Ramírez Pimentel.

—Exacto, está en lo cierto, corroboró Tililín. Iba a continuar hablando del constructor de puertos cuando fue sorprendido por el saludo de un personaje conocido de la feligresía católica petromacorisana, quien voceo, adiós Tililín, veo que lleva un flete de cadetes, que elegantes se ven, diles que te protejan que las cosas está que arde en la capital. y lo del puente aquí, has como yo mantente lejos de esos problemas, los políticos se pelean hoy y al otro día almuerzan junto. ¿Y ese quién es?, se ve que es de los ricos de aquí, preguntó el cadete Pablo Restituyo Soriano.

— Ese es que me voceo y me saludó es Tobías, un hombre muy culto al que Piris no pasa, cuando se ven se rechazan, le dicen Fray Tobías de los Rieles, Piris fue que le puso ese apodo o sobrenombre, en realidad se llama Rafael Tobías Serrats Mieses, es muy respetado, trabaja en la Ferretería Morey, es primo hermano de uno de los dueños que se llama Toñito; es reconocido como un hombre consagrado a la iglesia católica, es de los que a veces sermonean y dan discursos en la misa. Dicen que siempre quiso ser cura, domina el latín. Hay una historia sobre él de la Era de Trujillo, le he oído varias veces, se enfrentó a un grupo enardecido que querían asaltar la iglesia, eso fue cuando los curas se amotinaron contra Trujillo y leyeron en cada iglesia del país una Carta Pastoral denunciando al régimen, como ustedes saben Trujillo reaccionó colérico y furioso contra los curas por lo que en algunas ciudades fueron víctimas de agresión de parte de fanáticos trujillista, esas tropelías la iniciaron en la capital los Paleros de Balá, unos esbirros, pues aquí en Macorís también aparecieron sicarios que hicieron de la suya o intentaron, el domingo que iban en turba hacia la iglesia Tobías se le interpuso y lo enfrentó para disuadirlo de la acción que pretendían perpetrar, dicen que incluso se arrodillo y clamo al cielo, su enérgica insistencia verbal hizo que se devolvieran. Desde ese día Tobías adquirió fama de valiente y defensor a riesgo de su vida de la Iglesia Católica.

—Muy interesante esa historia sobre ese personaje de aquí, exclamo el cadete Adolfo Ramírez Pimentel, y a seguida le sugirió,

—amigo cochero, ya que usted mencionó hace poco algo sobre los ingenios y vemos que usted sabes de tantas cosas buenas e importantes de este pueblo; admiramos su inteligencia, pero por favor, puedes abundarnos más sobre los ingenios, es interesante saber aún más de cómo se construyeron y lograron convertirse en la fuente principal de nuestra economía. Cuéntenos, por favor, aunque sea breve esa rica historia de esas grandes empresas industriales que tienen altas chimeneas lanzando humos y que fabrican azúcar y contratan muchos trabajadores y que han hecho de esta población algo maravilloso. ¿Qué más nos puede referir al respecto?, preguntó.

—Mis apreciados cadetes, generalizó Tililín, agradezco profundamente que hayan creídos en mi capacidad la cual es más de memoria que de lectura, y digo memoria porque aunque he leído mínimamente sobre los temas que le he expuesto, lo que más he retenido en mi mente es lo que he escuchado de Piris, Pipí Ortiz, Vinicio Viguera y el francés Bernot Berry, oyéndolos en el parque debatiendo acaloradamente sobre la historia de Macorís y de otros pueblos, y también del país y del mundo; así como de algunos pasajeros doctos que se han montado en mi coche, como ya le dije, conversaciones que se repiten casi igual relatando la historia de esta ciudad, sus cambios, el nombre de sus mejores ciudadanos y los hechos más impactantes. Lo resaltan continuamente. Al contarlo tantas veces se la saben de memoria y asimismo se la traspasan a quienes se las cuentan, la historia se sucede como una herencia oral, claro que esos comentarios hay que comprobarlo leyendo esa historia que por tiempo publican en periódicos y revistas, en especial cuando se conmemora el aniversario del pueblo durante las patronales que se celebran cada año en el mes de junio, temporada en que vienen periodistas de la capital a entrevistar a los más viejos y producen grandes reportajes, uno lo lee y lo vuelve a leer y releer, incluso hasta lo archiva, al cabo de tanto oírlo y releerlo uno se lo aprende. Hablar de esa historia, la de los ingenios de Macorís es emocionante, toda la historia moderna de este pueblo está vinculada a la caña y al azúcar; los viejos de esa época cuando les toca hablar de ese tema lo dicen con nostalgia indicando repetitivamente que cuando los americanos estábamos mejor, refriéndose a aquellos extranjeros estadunidenses que eran propietarios de los primeros ingenios industriales, razones por las cuales les dije hace poco que la mayoría de los propietarios eran americanos. Dicen que trataban bien a sus trabajadores.

—Primeramente, les diré de modo ilustrativo y como introducción que esa historia de la caña y el azúcar es un tema fascinante. Decirla implica recorrer episodios llenos de dificultades y logros inolvidables. Su historia es un poco larga, lamento no tener tiempo para contársela ampliamente, no obstante, hare un esfuerzo para tratar de sintetizarla, aunque es necesario conocer parte de sus antecedentes históricos. Sepan que, aunque la caña la trajeron a nuestra isla los españoles cuando nos conquistaron no era originaria de ellos. Cuentan que primeramente germinó en Nueva Guinea, que es una gran isla situada al norte de Australia, desde ese distante lugar pasó a India y de ese vasto país de Asia del Sur fue llevada a China, en Asia Oriental, desde ahí la llevaron a los países árabes y africanos. Se sobrentiende que como los árabes musulmanes dominaron por más de 800 años la Península Ibérica, es decir España y Portugal, éstos por consiguientes, las sembraron en el Mediterráneo.—

—En esta isla todo comenzó en el siglo 16 durante el mandato de los Padres Jerónimos, que llegaron en 1526, siendo los primeros en verle futuro a esa yerba de cálamo, por ende, apoyaron su producción y desarrollo agrícola otorgando préstamos y facilidades a los interesados para su cultivo comercial, impulsándola como empresa manual rentable. Al parecer tenían un negocio financiero. Anteriormente, durante los años de 1504 al 1506, entrando con fuerza a la época del periodo colonizador iniciado y emprendido por Cristóbal Colón, que como sabemos vino a nuestra isla en 1492, se instaló el primer trapiche para moler caña y fabricar azúcar en La Vega. Es importante que les diga, si es que no lo saben, que, mediante los trapiches, que eran estructuras de madera construidos con gruesos arboles de gran tamaño como soporte, a los que les colocaban tres roles debajo y lo movían con bueyes atados a una yunta, azuzándolos y puyándolos y gritándoles para que dieran vueltas y más vueltas en circulo; el movimiento de los animales comprimía la caña hasta que soltara el jugo que a su vez iba cayendo entre los rolos. De este modo los españoles fabricaron la primera azúcar; luego hicieron lo mismo en Nigua, en 1517, lugar donde en el año 1796 se produjo una rebelión de negros esclavos. El negocio resultó tan bueno que a los pocos años ya había funcionado tres ingenios o trapiches de mayor dimensión y capacidad productiva. Diez años después, para 1527 ya había en toda la isla 19 ingenios, verdaderamente ingenios, más seis trapiches. Con decirles que luego de exterminar con el duro trabajo en esas plantaciones azucareras a los pobres e indefensos indios que encontraron Colon y sus tropas, trajeron a los negros de África como esclavos, entonces el negocio le fue más beneficioso. Esa historia es de sangre y horrores espeluznantes.

—En el interés de importantizar los ingenios dentro del sistema económico dominicano hubo una promoción de parte de los intelectuales más leídos durante el periodo de 1874 al 1900, quienes publicaban con frecuencia artículos en los principales periódicos de la época motivando y promoviendo la creación de fincas cañeras, la materia prima para la fabricación de azúcar, éstos abogaban con insistencia para que los gobiernos les dieran facilidades a sus propietarios, veían la industria azucarera como el principal soporte financiero de la economía dominicana, y en ese sentido, saludaban y aplaudían efusivamente la llegada al país de algunos propietarios que ya tenían ingenios en Cuba, y que venían huyendo de la muy mencionada Guerra de los Diez Años (1868-1878), que se desarrollaba allí contra la ocupación colonial de España.

—En cuando a los ingenios de San Pedro de Macorís, que es el tema que les interesa a ustedes, puedo decirles, según lo que he escuchado repetidamente por los que se consideran conocedores de esa historia, como los reconocidos personajes de Macorís que le he mencionado repetida veces y mis lecturas de artículos y reportajes en algunas revistas y periódicos locales y nacionales sobre los ingenios, muchos de las cuales han quedado fija en mi mente de tanto leerlas y oírlas; la tengo fácil para narrárselas; por lo tanto, sepan que eso arrancó en Macorís entre los años de 1848 al 1850, pero su verdadero auge e ímpetu rentable comenzó a visibilizarse a partir de 1876, cuando se montó el ingenio Angelina, que fue traído desde Cuba por su propietario Juan Amechazurra, que era un experimentado mecánico, siendo en esa época el primer gran central azucarero del país, en honor a ese y otros aportes hay una calle con su nombre en el barrio Miramar de aquí; luego de ese inicio prodigioso vinieron otros inversionistas extranjeros que se asociaron con dominicanos adinerados, esos que llaman capitalista. Siete años después, en 1883, ese ingenio fue adquirido por la familia Vicini-Cánepa-Burgos, una unidad matrimonial y empresarial. Los Vicini vinieron de Italia, eran italianos. El primer Vicini llegó al país en 1860, en ese momento tenía doce años y a los diez y nueva ya estaba metío en negocios de mucho cuarto, con el tiempo se convirtió en un gran prestamista, desde chiquito tuvo un buen olfato para los grandes negocios. Además de adquirir el ingenio Angelina los Vicini construyeron el CAEI, en Yaguate, que pertenece a San Cristóbal, ese ingenio primeramente tenía el nombre de Italia, tal vez en reconocimiento a la procedencia de la familia. En su visión expansionista adquirieron en 1893 el Cristóbal Colon, que había sido construido once años antes, en 1882, por el cubano Juan Fernández de Castro, quien a su vez se lo había vendido a los hermanos Noria. Ese ingenio la gente lo conoce con el nombre de “El Guano”, como les dije hace poco.

—Ese éxito motivó que otros empresarios, la mayoría cubanos, norteamericanos y puertorriqueños, se interesaran también por el negocio azucarero, por lo cual decidieron seguirle los pasos al cubano Amechazurra. Así, tres años más tarde, en 1879, el americano Santiago Mellor levantó el Ingenio Porvenir, que la gente le dice Vega; las modernas maquinarias instaladas hicieron que el mismo fuera visto como el de mayor capacidad tecnológica de su tiempo, superando a la competencia en su rápida capacidad productiva. Este ingenio junto al Santa Fe son los que más cerca están del pueblo. Todos eso era propiedad de los americanos. Mellor luego vendió el ingenio Porvenir al norteamericano Hugh Kelly, a quien le decían Mister Kelly , —siguió narrándoles Tililín a los cadetes.

—Déjenme hacerle un aclarando, darle una información sobre el nombre verdadero del ingenio Porvenir, oficialmente, y quizás sea el nombre comercial empresarial con que fue fundado, Porvenir, pero aquí casi todos le dicen Vega, cuando las guagüitas del concho, que aquí le decimos cuquita, se paran en la parada situada frente a la farmacia Chevalier a esperar o a recoger pasajeros, los cobradores vocean repetidas veces, llamando a los pasajeros, “por Santa Fe y Vega”, en clara alusión de que irán por esa ruta. Vega fue el nombre de una hacienda que existió en ese gran espacio hace muchos años atrás, su dueño era Wenceslao Cestero, se dice vino de la ciudad de La Vega, cuenta Piris que era de origen español. Dicen que como esos terrenos tenían cierto parecido a la llanura de su propiedad allá, entonces llamó a los adquiridos aquí La Vega de los Macorisanos, al pasar el tiempo la gente le acortó el nombre y solo le dice Vega. Pues bien, ahí, él montó una fábrica de ron, más tarde con la fiebre y el entusiasmo del negocio de la caña y el azúcar decidió convertirse en colono azucarero, luego le vendió sus predios al cubano Santiago Mellor, quien tumbó, remodeló y transformó el espacio para construir el ingenio en 1879. Cestero alcanzó notoriedad en Macorís, llegó a ser Oficial de Estado Civil y de los fundadores del cuerpo de Bomberos de Macorís, que fue el primero del país, que como ya le dije se fundó en 1905.

—Ese apellido Kelly tuvo mucha notoriedad en la industria azucarera nacional y en los Estados Unidos, conformaron una especie de dinastía familiar, los Kelly uno, dos y tres, en nuestro país comenzó a sonar desde 1905, cuando el primer Kelly, Hugh, compró el ingenio Porvenir. Todas sus empresas y negocios en ese ámbito operaban bajo el distintivo de las firmas comercial Hugh Kelly Company, y West India Managment Consultation Company. Teniendo una fuerte influencia social y económica en el mercado azucarero internacional desde que el primero de ello, Hugh Kelly, llegó a Republica Dominicana como inversionista, incluso estuvo asociado con los Hardy que eran los propietarios del ingenio Carlota.

El locuaz cochero hizo una brevísima pausa para recargar su memoria y energía mental y prosiguió contándoles a los cadetes la historia que se sabía por distintas fuentes sobre los ingenios, cumpliendo así la petición que le hiciera el cadete Adolfo Ramírez Pimentel.

—El ingenio Consuelo, que es el de mayor tamaño, fue fundado en 1882, el mismo año que elevaron a Macorís provincia y el mismo año en que Lilís se encaramó en la silla por primera vez; esa factoría azucarera fue el resultado de la sociedad empresarial y comercial que conformaron el cubano Ares Padrón y Solaun, y el estadunidense Guillermo Bass, ambos constituyeron una compañía para esos fines. Originalmente tenía el mismo nombre de la comunidad donde fue levantado, » Agua Dulce. Cuatro años más tarde, a partir de 1886, el ingenio pasó totalmente a manos de la familia Bass, Alejandro, Williams y Guillermo Bass, éstos desempeñaron roles trascendentes en el impulso de la industria azucarera en República Dominicana. William, nacido en Cuba, era hijo de Alejandro, que era norteamericano, y por demás, un próspero hombre de negocio y reconocido técnico azucarero

¡Huy¡ que interesante, exclamó el cadete Amado Calderón Vizcaino. —Prosiga, sugirió de inmediato.

Tililín lo complació y siguió en lo suyo, contándoles sobre este ingenio y sus jefes.

—En 1910 los Bass vendieron el ingenio a la compañía Bartram Brothers; los nuevos adquirientes designaron al americano Edwin Kilbourne como administrador, permaneciendo en ese puesto hasta el año 1920; éste ya venía ejerciendo funciones gerenciales en el ingenio. Este señor Kilbourne, al que los dominicanos llamaban Míster Kilbu, tuvo mucha notoriedad en los ingenios. Su fama venía desde los Estados Unidos donde había ocupado puestos de dirección en algunas empresas dedicadas al comercio internacional del azúcar, siendo el representante en el país de la poderosa compañía americana West Indies Sugar Corporation, entonces la de mayor capital invertido en el negocio de los ingenios, la dominante en ese terreno, dueña de los ingenios Santa Fe, Barahona y Central Romana. En el año de 1950 los propietarios de esa amplia factoría azucarera compraron grandes extensiones de tierras del ingenio Las Pajas cuyas operaciones habían cesado en 1948, integrándolas a sus siembras y cultivo de caña. Finalmente, Trujillo obtuvo el ingenio en el año de 1956 y puso como administrador al ingeniero químico Porfirio Brito.

—Por lo que usted nos cuenta ese Míster Kilbu tenía amplia fama, y según nos detalla era un personaje de ganada autoridad social, en esta época aparecían pocas personas como él, se ve que era muy admirado y respetado, interrumpió el cadete Adolfo Ramírez Pimentel,

—Así es amigo mío, la influencia de ese americano buena gente fue tan alta que se convirtió en árbitro entre los alzados de esta zona que estaban enfrentando a las tropas americanas, eso que les mencioné hace poco y que los americanos calificaban de gavilleros, es decir que eran ladrones; Piris, Vinicio Viguera Ozuna, Berry y Pipí Ortiz, contradicen ese parecer diciendo lo contrario, calificándola de mentira, para ellos eran unos patriotas. Debemos de tener presente que Míster Kilbu actuaba de esa manera para cuidar los intereses del ingenio que estaba bajo su responsabilidad y también las de los otros en vista de que todos se habían organizados en una entidad para defenderse y protegerse mutuamente; varios hacendados de la zona acusaron a esos sujetos de asaltar varias bodegas y quemar cañaverales en algunos ingenios de esta región; señalaban que los mismos recorrían la zonas rural y los bateyes cometiendo tropelías de toda indoles, como evidencia de sus acusaciones mencionaban los reportes y denuncias de hechos ocurridos en el municipio de San José de Los Llanos, y los cometidos contra Adolfo Pion, mayordomo del ingenio Consuelo, y contra los señores José Puello, Salvador Santana y José Caraballo, entre otras supuestas víctimas.

—Pero Míster Kilbu no le paró a eso, sabias que poseía la capacidad, el respeto y el liderazgo para buscarle correctivos a esa situación peligrosa, por eso medió, por su vía los más sobresalientes y aguerridos gavilleros o guerrilleros se entregaron a las autoridades americanas, como lo demuestran los casos del temible Mon Natera, así como Pancho Natera, Mata Talma, Ricardo Santana, Pedro Mojica, Pedro Vásquez, Roberto Díaz, Abelardo Guzmán; los hermanos José y Juan Mejía; Ismael Bahía y Petán de Castro. Todos ellos se rindieron, entregaron las armas, atendiendo a los conejos de Míster Kilbu, que no quería más derramamiento de sangre.

—El ingenio Santa fe se construyó entre los años 1884 y 1885, mediante una alianza empresarial entre Augusto Rousset, que era francés, y un cubano de apellido Vásquez, quienes pusieron al cubano Salvador Ross como administrador, años después éste adquirió el ingenio. Salvador Ross hizo nuevas y grandes inversiones de capitales comprando terrenos en amplias zonas urbanas y rural, extendió sus predios cañeros, concomitantemente desarrolló una conducta social filantrópica y altruista, aportando y cooperando; donó el reloj ubicado en la torre del campanario de la Iglesia Católica; invirtió en el acondicionamiento de las zonas pantanosas y cenagosa, lugar donde se asentó el primer grupo de los que vinieron de la capital en 1822, y que era causante de muchas enfermedades; le donó una bomba contra incendio a los bomberos; en fin, hizo innumerables obras de beneficencias solidarias. Por sus aportes oportuno en 1893, el Ayuntamiento lo distinguió otorgándole una merecida Medalla de Gratitud.

—En cuanto al ingenio Quisqueya, que es el más joven, fue construido entre los años de 1888 al 1892, fue una empresa del cubano Juan Fernández de Castro, asociado con el también cubano Emilio Loret Mola. Juan Fernández de Castro fue de los socios propietarios del ingenio Colón o El Guano; incluso lo señalan como pionero en la instalación del sistema de líneas vial que interconecta los ingenios y sus bateyes, es decir los rieles por donde andan los trenes cargados de caña y de trabajadores, esas grandes máquinas en principio eran de vapor; esa conexión ferroviaria entre los ingenios fue iniciada en 1883.

—Por si alguno de ustedes no lo sabes, entérense que el ingenio Catarey, que está en Villa Altagracia, se originó en San Pedro de Macorís, sí, así como los oyen; ese fue el Ingenio “Las Pajas” que Trujillo compró en 1951, lo desmanteló y lo reinstaló allá, por lo que he escuchado de boca en boca sus operaciones de moliendas de cañas y fabricación de azúcar comenzó entre 1953, o, 1954.

—Aunque “Las Pajas” territorialmente pertenecía a Hato Mayor geográficamente estaba más cerca de Consuelo, y Consuelo es parte de Macorís, la mayoría de sus trabajadores y empleados eran de Consuelo y de Macorís. Y como se encontraba a mucha distancia del puerto de Macorís, por donde embarcaban el azúcar, primero la llevaban hasta un pequeño muelle que estaba en el batey El Blanco y desde ahí la traían en lanchas y remolcadores por el rio Higuamo para el puerto de aquí. Eso era muy bregoso.

—Ese ingenio fue fruto de la llegada de los americanos en 1914, pues a los dos años, en 1916, unos cubanos, americanos y puertorriqueños, encabezado por Gaetan Bucher, lograron una ley agrarias especial; con esa ley a su favor adquirieron grandes extensiones de tierras en todo el Este, en particular en Don López, que es una sección de Hato Mayor, en esa amplia zona levantaron ese ingenio, para lo cual conformaron una empresa a la que le pusieron un nombre en inglés: Macorís Sugar Company, la directiva de esa compañía estuvo compuesta por el americano Gaetan Bucher, asociándosele Juan Santoni, que era de origen italiano; para concretizar ese proyecto trajeron a un ingeniero de Puerto Rico de nombre Benigno Trueva. Bajo el amparo de esa concesión agrícola de carácter nacional se construyeron otros ingenios, como el de Barahona en 1922. Todos los ingenios que se iniciaron en aquel tiempo estuvieron acogidos a esa disposición. Esa ley fue promulgada durante el gobierno interino que presidió Francisco Henríquez y Carvajal, que, según los historiadores, era un hombre serio. Piris lo cuestiona y dice que ese gobierno lo puso el capitán Harry S. Knapp, que era el jefe de la flota americana del Atlántico, y el responsable político y militar de todo lo que ocurría en la isla durante aquellos años de dominación extranjera. Es decir que él ponía y quitaba gobierno. Oigo y leo que los historiadores le llaman a eso intervención.

—Déjenme decirles mis apreciados cadetes, que también se construyeron otros muchos ingenios en la Región Sur y Norte y en la capital; en Puerto Plata se levantaron varios ingenios primero que, en San Pedro de Macorís, los de la capital por su proximidad con Macorís son los que más mencionan gente de aquí, quizás porque sus abuelos o padres trabajaron en alguno de ellos. Entre los que puedo mencionar, de acuerdo a conversaciones que he oído y decires de esos letrados e intelectuales que en ocasiones he llevado en mi coche y de algunas lecturas en revistas y periódicos caídos en mis manos, existieron los Ingenios “La Esperanza”, construido entre los años 1875 y 1879, que era propiedad del cubano Joaquín Delgado, que se hallaba en la Villa de San Carlos, lo que es hoy el barrio San Carlos; en 1877 el comerciante Rafael Abreu, uno de los pocos dominicanos acaudalados que incursionó en esos asuntos, levantó el ingenio Bella Vista, mientras Joaquín Heredia, también dominicano, hacia lo mismo levantando el ingenio La Constancia, en Pajarito o Villa Duarte, la zona donde esta Los Molinos Dominicanos; ese ingenio luego pasó a manos de Juan Bautista Vicini, hizo la, primera zafra a principio de 1879; durante ese período Francisco Bona levantó el ingenio La Asunción,, y el cubano Mariano Hernández asociado con Hatton, el San Isidro Labrador. Anteriormente en 1876, ya habían construido el ingenio “La Caridad”, que era propiedad del cubano Evaristo de la Mar, ese estaba en lo que hoy se llama barrio Simon Bolívar, en la capital; eso fue en el mismo año en que los cubanos Juan Amechazurra y Lorenzo Guridi construyeran en Macorís el ingenio Angelina, en un campito llamado El Higo, que está a unos a siete kilómetros de Macorís. El caserío de San Isidro se inició 1876, rápidamente se transformó al instalarse en el lugar numerosos extranjeros: cubanos, holandeses, franceses, y haitianos, todos vinculados con el ingenio. Como ven los cubanos fueron pioneros de los ingenios modernos, junto a los americanos que le he mencionado. En 1877 el empresario americano William Read construyó el ingenio “Las Damas”, en Sabana Grande de Palenque; en 1878 fue instalado el ingenio Calderón, que luego fue comprado por John Hardy Gresham, renombrándolo como Central Carlota, en honor a su esposa; producto de situaciones críticas John Hardy se asoció con el americano Hugh Kelly quien era ampliamente conocido en ese ámbito por ser un comerciante internacional de azúcar y reconocido como constructor de ingenios, también participó de esa sociedad Franklin Farrel. Hugh Kelly se caracterizó por hacer fuertes inversiones en nuestro país en los negocios azucareros, era un experto en esos asuntos, había comprado el ingenio Santa Teresa, en Cuba, y el Porvenir o Vega en Macorís, se dice que Lilís se le asoció. En 1880 construyeron el ingenio “La Encarnación”, que era de la familia Saviñón, una de las principales familias notables que fundaron el exclusivo sector Gazcue de la capital. En el año de 1881 los hermanos Cambiazo, que eran unos comerciantes italianos, inauguraron el ingenio Ozama o San Luis. Hay un dato sumamente importante sobre este ingenio, y es que luego fue adquirido por la familia Michelena; sobre este particular quiero decirles que en Argentina en el año de 1760 hubo un ingenio con ese mismo nombre. Bien, y seguimos. En 1882 construyeron el central “La Duquesa”, cuyos dueños eran los americanos Alejandro Bass y Von Krosigh, anteriormente en 1880, Bass se asoció con el británico Joseph Hatton y los hermanos americanos Carlos y Juan Clark, y construyeron el ingenio “La Fe”, en la capital. En 1881, una cubana acaudalada de nombre Dolores Valera Lamar, levantó un ingenio con su nombre, Dolores, fusionándolo luego con el ingenio Stella, que era propiedad del americano Geo Stokes. Un poco más tarde, en el año de 1899, construyeron el Ingenio Amistad, cuyo propietario eran unos hermanos italianos de nombre Rodolfo y Augusto Bentz, asociados con Juan Folch y Juan Martínez. Y por último tenemos los Ingenios Boca Chica y Central Rio Haina. El primero fue construido en 1916 con el nombre de Central San José, tenía dos propietarios el inmigrante español Juan Parra Alba y el puertorriqueño Rafael Fabián; mientras que Haina comenzó a construirse en 1949 y fue terminado en 1951, y como sabemos todos su dueño era Trujillo.

—Permítanme un breve alto para referirme aunque sea brevemente a la familia Michelena, que hace poco les mencioné, ellos eran de origen puertorriqueños, por vía del matrimonio conformaron la estructura familiar y social integrada por la triada Michelena-Pou-Bellvé, según he escuchado reiterada veces a Pipí Ortiz, que por los años de cárcel padecido cuando Trujillo, ya les dije que estuvo más de tres años preso y unos 20 años exiliado en varios países, regularmente narra apasionadamente algunas historia sobre personalidades y familias que fueron objetos de persecuciones, encarcelamientos y asesinatos, de parte de lo que él denomina la Era maldita de Trujillo. Entre los crimines cometidos menciona el de la familia Perozo, que tuvo tres miembros connotados César, Faustino y Andrés, señalados de complotar contra Trujillo, se dice que planificaron su muerte en 1932, a esos tres hermanos lo asesinaron después de torturarlo. Casi toda la familia Perozo fue exterminada por el régimen de Trujillo, cuenta Pipí Ortiz; también habla del matrimonio Martínez Reyna, asesinados cobardemente en junio del año 1930, en la comunidad santiaguera de San José de Las Matas. Pues bien, los Michelena, quizás porque eran puertorriqueños, los que les daba la categoría de norteamericano, y además muy adinerados, según Pipí Ortiz, eran opuestos declarados a Trujillo, cuenta que Oscar Michelena era muy aguerrido, desafiaba abiertamente el sistema, en 1935 fue apresado y sometido a crueles torturas en la cárcel de Nigua, ahí también metían a los leprosos, lo condenaron a 20 años de prisión y la confiscación de todos sus bienes. Con esa sentencia en sus manos Trujillo se apoderó de los bienes de la familia Michelena, de todos los inmuebles e inversiones que tenían los Michelena en el país, por lo que se adueñó del ingenio Ozama y de la atractiva, lujosa y costosa mansión que tenían, y donde ellos residían en la capital, conocida entonces como Estancia San Gerónimo, cuyo título estaba a nombre de Santiago Michelena Bellvé, como le acabo de decir eran puertorriqueños. Trujillo se adjudicó ese lujoso chalet y le cambió el nombre por Estancia Ramfis, en honor al nombre de su hijo Ramfis. Pipí Ortiz narra esa y otras historias sobre las cosas que hizo Trujillo cada rato, de él y de Piris, que también era opuesto a Trujillo, me nutro, me las aprendo y luego se las digo a mis hijos y amigos y a los pasajeros que monto en mi coche, porque a la gente le encanta que les digan historia, y más si son de Trujillo.

—Otra víctima de renombre y familia que Pipí Ortiz menciona en sus reiterados relatos de los que fueron encarcelados, perseguidos, asesinados o desaparecidos durante la larga tiranía de Trujillo, es Alberto Larancuent, lo suma entre las primeras víctimas asesinadas, ya que su muerte se produjo ante de cumplirse los primeros dos meses de la juramentación de Trujillo. Cuenta que una de esas noches Larancuent fue atacado a balazos por un sicario del régimen en el Parque Colón de la capital. Sin mediar palabras y mientras conversaba muy despreocupado con unos amigos fue impactado por varios disparos, herido de muerte falleció horas después. Pero eso no se quedó ahí, el régimen prosiguió eliminando a todo aquel que tuviera cercana vinculación familiar con Alberto Larancuent, así que años después, en 1948, un hijo que llevaba su mismo nombre, Alberto, fue asesinado en La Romana, y otro hijo apodado Mon, también fue eliminado cerca del central Romana, luego en 1959, otro hijo suyo de nombre Cesar, que vino en la expedición guerrillera de Cuba en 1959, con la intención de derrotar la dictadura. Alberto Larancuent se destacó como un dirigente político de fuste, y aunque se tiene la creencia de que era de La Romana, ya que residía allí, en cambio, Piris y Pipí Ortiz discuten su origen. Piris diciendo que era de San Pedro de Macorís y Pipí Ortiz que era San Miguel, un barrio de la capital.

—Y después de estas explicaciones volvemos con los ingenios, por último, teníamos el ingenio Puerto Rico, como ya le dije se construyó entre los años 1883 y 1885, estaba situado en Las Cabuyas, una zona cerquita de Juan Dolio y Los Guayacanes y la Punta Pescadora, le repito que era de Juan Serrallés, un puertorriqueño que allá tenía otros ingenios y hasta una fábrica de ron. —

—No puedo concluir mi narración histórica sobre los ingenios, que como ven la inicié hablándole del origen de la caña y luego de los de San Pedro de Macorís, pero me he emocionado extendiéndome con los de Azua, San Juan y la capital, por lo que agregaré los de Puerto Plata, sería mezquino e injusto no contársela ya que fue por esa zona, por el norte de nuestra isla, de nuestro país, que Colón entró una de las más de mil decienta especies llamada científicamente gramínea y que comúnmente conocemos como el cálamo de la dulce caña. Pues allí, cuatro años antes de que Amechazurra hiciera el famoso ingenio Angelina en San Pedro de Macorís, en 1872, en un sitio que le llaman San Marcos, el cubano Carlos Loynaz construyó el ingenio La Isabel. Aquello fue una novedad al tratarse del primer ingenio movido por vapor. A partir de esa fructífera iniciativa se fabricaron otros ingenios en Puerto Plata como el Providencia en 1878, que era de la compañía J. W. Barrad; siguiéndoles en 1879 dos ingenios, el ingenio La Industria, propiedad asociada de Miguel Andrés Peralta y Eduardo Hachtman, y La Luisa, que era propiedad de F. Finke y Compañía; en 1880; el ingenio El Progreso, también en San Marcos, cuyos dueños eran Hachtmann y Peralta, se dice que el héroe restaurador Gregorio Luperón era parte de la sociedad propietaria. La construcción de ingenios en Puerto Plata comenzó en la primera década de la colonización en 1520, período en el cual fueron construidos tres pequeños ingenios o trapiches, siendo sus propietarios los señores Pedro Vázquez, Diego de Morales, Lucas Vázquez de Ayllón, Pedro de Barrionuevo, Juan Carrillo, Pero López de Mesa, Sancho de Monasterio, Francisco de Ceballos y Juan de Aguilar. El primero de los ingenios se llamó San Marcos y se mantuvo operando hasta 1530. En 1880, construyeron el ingenio El Progreso, el cual tenía una enorme chimenea y una edificación casi en su totalidad de hierro, era propiedad asociada de Hachtmann y Peralta. Ahí en San Marco de Puerto Plata hubo otra familia dueña de un ingenio, los Grisolia: Divina, Carlos y Juan, que estuvieron asociado con Don Luis Ginebra, eran gentes con dinero y propiedades por lo que tenían la capacidad, al igual que los demás propietarios de ingenios, para invertir y dedicarse a ese tipo de negocio de la caña, el azúcar y los ingenios; en 1892, los Hermanos Bentz construyeron en Imbert, el ingenio Amistad. Y, por último, entre los años de 1912 al 1920, la empresa licorera Brugal construyó el ingenio Cuba. —memorizó Tililín con demostrada sabiduría.

—Permítanme añadirle como remate a todo lo ante dicho sobre los ingenios de Puerto Plata, que esa ciudad levantada a orilla del Atlántico fue fundada cuando Nicolás de Ovando asumió su mandato como gobernador de la isla en 1502; bajo su autoridad y protección los lugareños comenzaron a desarrollarse socialmente como comunidad, ese empuje se produjo entre los años 1504 al 1508, Piris dice que para esa época pasó por esta isla un poderoso huracán cuyo azote dejo estragos terribles. Por su costera ubicación estratégica Puerto Plata se convirtió en un punto de embarque y desembarque de productos y mercancías de todo el Cibao y las ciudades de la línea fronteriza. Para ello se aprovechaban de las líneas del ferrocarril; el famoso ferrocarril de Puerto Plata fue inaugurado por Lilís en 1897, mientras que la línea que lo conectó con Santiago la inauguró el gobierno de Horacio Vásquez en octubre de 1909.

—La historia de los ingenios tiene momentos brillantes y etapas oscuras, su desarrollo fue afectado por crisis periódicas que incluso llegaron a amenazar su prolongación. Hubo momentos de frustración y de incertidumbres. Entre los años de 1884 al 1888 el proceso del vaivén de los precios del azúcar, la depreciación del peso dominicano y el endeudamiento contraído por los propietarios de ingenios, se convirtió en una situación muy seria, el crítico ambiente llevó a la desaparición de varios ingenios en Puerto Plata, Samaná y Azua, tales fueron los casos de los ingenios Esperanza, Las Damas, San Marcos, Constancia, La Rosa, Gumersinda, La Luisa, La Industria y Santa Elena; algunos de sus propietarios fueron embargados por deudas imposibles de pagar como el caso del Stella cuyas propiedades fueron puesta en subasta pública por un comerciante neoyorquino de nombre Dodge, para cobrar 20 mil dólares. Otra firma usurera también neoyorquina era la Bartram Brothers, ésta se adjudicó por cobro de deudas el ingenio San Isidro, y Quisqueya y Santa Fe, en San Pedro de Macorís.

—He escuchado muchas veces a Piris, a Pipí Ortiz, y a Berry, hablando de aquella crisis, la debaten cuando narran la historia de los ingenios, coinciden en señalar que el gran beneficiario de esa situación fue Juan Bautista Vicini, pues al destacarse como prestamista muchos de esos dueños fracasado tuvieron que cederle sus propiedades a cambio de la deuda que habían contraído con él, esa crisis acrecentó su fortuna la cual venía amasando desde 1884, año en que también la industria azucarera fue estremecida por una crisis en el precio del azúcar. Vicini competía con los bancos como prestamista. Mediante el cobro de las deudas a los propietarios endeudados los Vicini pasaron a ser dueño de los ingenios Ocoa, Santa Elena, Constanza, Encarnación, Bella Vista, y Angelina, lo que, según sus opiniones, facilitó que para 1889, Juan Bautista Vicini se erigiera como único dueño de los ingenios que le acabo de enumerar.

—Ese sombrío panorama comenzó a mejorar a partir del año 1891, superándose los problemáticos siete años anteriores. En este nuevo escenario es que el cubano Juan Fernández de Castro construyó el ingenio Quisqueya en 1892, y los americanos Hugh Kelly y Franklin Farrel, adquieren el ingenio Carlota en Azua, cambiándole el nombre por Ansonia, haciéndoles fuertes inversiones de capital que posibilitó renovar las maquinarias, líneas ferroviarias, y los cañaverales. Kelly también tenía sociedad comercial con el puertorriqueño americano Ricardo Acosta.

—¡Vaya historia interesante¡ exclamó el cadete Restituyo.

—Gracias por ese elogio inmerecido y tener la paciencia de escuchar todas estas historias que mayoritariamente he oído de esas personas que le he mencionado: Piris, Bernot Berry, Pipí Ortiz, y Vinicio Viguera, sin dejar de volverle a mencionar a mi gran amigo profesor de historia Clemente. Para mi esa persona que más simples mortales por el valor de su inteligencia y capacidad intelectual, lo considero personalidades. Recuerdo que Clemente me decía que la durabilidad en espacio y tiempo de los hechos históricos en la memoria humana está en la continuidad de su narración que primero fue oral y luego artísticamente plasmada en imágenes pictóricas en las cuevas donde se refugiaban los primeros hombres lucidos, que confeccionaron textos construidos sobre arcillas y piedras, según los descubrimientos arqueológicos. Esta fue la primera forma de comunicación no hablada que utilizaron aquellos hombres y pueblos que emplearon entre sí para entenderse, conformando las primeras civilizaciones del mundo en la región Mesopotamia, zona donde vivían los pueblos sumerios, acadios, babilonios, asirios, hititas, elamitas y urarteos o hurritas, miles de años ante del nacimiento de Cristo, el referente establecido para dividir las edades históricas de la humanidad. Por eso cualquier hecho contado repetidamente de generación en generación tiene un precio cultural relevante, en su relato viajan todas las realizaciones plantadas por el hombre sobre la tierra, constituyen un legado, la herencia verbal cuya practica de continuidad rescata de la ruina del olvido todo lo ocurrido durante milenios de años, poniendo a vibrar esos ayeres remotos de la historia en la sustancia del verbo que lo revive.

—Todo ese panorama de progreso que vivió San Pedro de Macorís cambió drásticamente cuando Trujillo se convirtió en dueño de los ingenios, le he dicho que la gente recuerda con afecto a los americanos que regenteaban los ingenios de Macorís, dicen que pagaban buenos salarios y trataban con respeto y consideración a sus trabajadores. A finales de los años cuarenta Trujillo fijo sus ojos en la riqueza que producían los ingenios y de inmediato se propuso adquirirlo, imponiéndoles altos impuestos y empleando métodos coercitivos; les puso fuerte presión, enviaba emisarios para obligar a que se los vendieran. Con esa codicia instaló en el Palacio Nacional una comisión integrada por Rafael F. Bonelly, Manuel Enrique Ubrí, Anselmo Paulino Álvarez, alias Ojo de Vidrio; Amable Tejada, José Antonio Jiménez, Carlos Chardón, Juan Contín y Amable Tejada, estas personalidades tenían la encomienda de crear una imagen empresarial del jefe, presentándolo como un hombre exitoso en los negocios, ocultando la real imagen del adquiriente, que no era otra que de tragalotodo. En siendo riqueza y capital particular lo absolvía. Su codicia no tenía limite.

Cuando más animado estaba Tililín contando la historia de los ingenios uno de los cadetes lo sorprendió con una pregunta capicúa. —¿Y cuál es su religión, es usted católico o protestante, podemos saberlo?

La absorción colectiva del silencio estremeció las provocativas palabras dicha sin ánimo ofensivo. Tililín retuvo el silencio grupal por unos 15 segundo, no esperaba una pregunta de esta índole y menos estando concentrado en la contadera histórica de los ingenios, tras recuperar su flema respondió elevando con mayor fuerza la voz, quizás para que ocupara una sonoridad autoritaria. El intercambio de confianza lo permitía.

—Oigan mis amigos cadetes, de las muchas conversaciones sostenidas con mi amigo historiador Clemente, como ya les he dicho reiteradas veces; que más que conversar desarrollábamos tertulias interpersonales, oyéndolo recibía cátedras de conocimientos, a veces se integraba algún estudiante que lo procuraba para que le diera alguna información previo a un examen o tarea que le habían puesto en la escuela, regularmente cuando llegaba a mi pueblito de Las Yayas los estudiantes le solicitaban su ayuda para aclarar o saber algo; era muy inteligente, antes de ejercer de maestro normal estuvo interno varios años en un Seminario de la capital estudiando para cura, donde le enseñaron mucha filosofía, historia y teología; él tuvo la confianza de confesarme su disgusto y su rebeldía, y, hasta el por qué, llegó a ver las religiones y las creencias con cierto escepticismo, es decir aceptar las cosas con recelo, duda o desconfianza, aunque nunca me dijo tajantemente que no creyera en Dios, de esos fructíferos encuentros inolvidables he logrado sacar algunas conclusiones inteligentes, lo primero es que en eso de decir la simpatía religiosa deberíamos ser cuidadoso para evitar chocar con personas de fe contraria y muy fanática, intransigente, las cuales podrían reaccionar frenético y hasta violento, previendo esas reacciones me mantengo distantes en opinar acerca de ese tema porque lo ven engorroso, empero, debido a su condición jóvenes oficiales, cadetes, y que han estudiado, y como estamos en confianza, les diré que el mundo humano es bastante complicado y complejo, lleno de contradicciones y de disputas, a veces incomprensibles. Oyendo y leyendo, pero más oyendo con atención reverente a mi vecino Clemente y a los amigos sabios que conocí aquí, en Macorís, y a otras personas culta, he cultivado en mi cerebro parte de la historia antigua de egipcios, persas, griegos y romanos. Sobre este tema en ocasiones mi vecino historiador me facilitaba algunos libros, sabía que me encantaba conocer la historia antigua de la humanidad y también la de mi país, estaba consciente de mis limitaciones para acezar a libros de ese nivel, por eso se esforzaba en prestármelo, además cuando nos juntábamos montaba una discusión sobre lo tratado en el libro que me había prestado. Según las indicaciones consignadas en las páginas de esos libros, me refiero hablaban del tema de su pregunta. Pues bien, esos pocos libros que cayeron en mis manos por via de mi amigo y vecino Clemente explican los orígenes del desarrollo de la vida humana y social, es decir cuando el hombre comenzó a convivir en grupo, hablo de épocas primitivas; mi vecino historiador usaba un término que nunca se me ha olvidado porque lo repetía con aire intelectual, biopsicosocial, refiriéndose a la primera etapa de acercamiento social de los primeros humanos, pues en esos tiempos el ser humano creía en cualquier cosa que le resultara extraña o misteriosa, en ese sentido tenía variadas creencias, le rendía culto a todo los fenómenos o cosas que le era raro y que no llegaba a entender, por eso adoraba religiosamente el sol, la luna, la lluvia y cuantos elementos considerado tenebroso; recuerden que los egipcios veneraban a un buey que llamaban Apis, y a los dioses Horus Ra y Osiris, y la diosas Isis. La creencia del hombre de la antigüedad era variada y más democrática que en estos tiempos, cada quien expresaba su fe sin temor a represalia. Luego que se decidió creer en un solo Dios las cosas se han complicado, pues en nombre del nuevo Dios, y digo lo de nuevo en sentido figurado no vayan a pensar que no creo en él, que va, no soy ateo, considero que hay que creer en algo, lo que pasa es que en nombre de Dios universal se han producidos millares de matanzas, exterminado razas, como las de los indios en nuestra isla; los conquistadores que vinieron desde Europa impusieron su creencia a fuego y espada, y todo en nombre de Dios. Por eso aparecen personas escépticas, que dudan.

—Recuerdo que cuando mi amigo Clemente Feliz Pujol nos hablaba de este tema nos decía imagínense ustedes -prosiguió diciendo-, que en vez de los dichosos españoles hubiesen venidos a nuestra isla los árabes o los hindúes, entonces la mayoría de la gente de estas tierras e islas del Caribe que los europeos conquistaron creyeran en Mahoma o practicarían el karma de India, al tiempo que nos aclaraba e informaba que esas creencias surgieron miles de años antes que el cristianismo. El cristianismo fue una imposición del emperador romano Constantino el Grande, por eso le declaró la guerra a su hermano Constancio Segundo, que era gobernador del Imperio Oriental y partidario del arrianismo, una corriente mística de donde parte el culto de los Testigos de Jehová. Constancio Segundo se mostró desafiante y renuente a aceptar en su dominio el cristianismo; ahí comenzó la primera guerra emprendida por creyentes cristianos, aunque en verdad Constantino el Grande se mantuvo apegado a la creencia de dioses rindiéndoles cultos en el Partenón, un monumento espiritual erigido como sede de todos los dioses creado por la tradición romana, esa suntuosa construccional se inició en la época de Trajano, es la principal edificación de la Acrópolis de Atenas en cuyo interior y entorno se levantaron otros pequeños monumentos para la devoción espiritual. Firme en su proyecto religioso Constantino encomendó a Lactancio, cuyo verdadero nombre era Lucio Cecilio Firmiano, a que redactara los evangelios, es decir El Nuevo Testamento, publicación donde están las descripciones de Lucas, Mateo, Marcos y Juan. Lactancio nació en África, siendo un reconocido maestro de retórica latina en el Imperio romano, destacándose como un sobresaliente autor de textos en defensa del cristianismo. Recordemos que el cristianismo fue originalmente prohibido durante el dominio del imperio romano, etapa en que los cristianos, es decir los seguidores de Cristo, fueron horriblemente perseguidos. Constantino “legalizó” el cristianismo mediante el Edicto de Milán, eso fue en el año 313, d.C. Mas tarde fue convocado el Concilio de Nicea, en julio del año 325. Anteriormente los romanos practicaban el mitraísmo o misterios de Mitra, una práctica religiosa arraigada popularmente en Roma y que se difundida en particular entre los soldados. Existía ciertas similitudes entre el mitraísmo y el catolicismo romano de la época. Se dice que algunos de los primeros cristianos añadieron en su oficio el mitraísmo y otras importaciones copiadas a egipcios y persas y a las civilizaciones culturales del Éufrates, donde se encontraban los pueblos sumerios, babilonios, asirios, caldeos y acadios, lugares de donde históricamente partieron los cultos sincréticos, esta última palabra también la aprendí de mi maestro vecino y viene de sincretismo que significa mezcla de varias culturas. La verdad monda y lironda, como dicen los sabios, es que toda creencia religiosa promueve la salvación del alma, piensan en nuestro futuro después de la muerte. Lo que pasa es que nadie quiere morirse y se aferra a una vida más allá de la muerte. Las religiones nacen del temor del hombre a la muerte, eso me decía con insistencia mi vecino maestro Clemente.

Y prosiguió argumentando.

—Algo que contribuyó a afianzar popularmente el cristianismo fue la persecución desatada contra su fe, la gente tiende a inclinarse por el que sufre y padece algo, y, los seguidores de Jesucristo, fueron objetos de persecuciones criminales; sufrieron crueldades, torturas y matanzas sin piedad, la más significativa fue la crucifixión de Cristo en una enorme cruz de madera. La iglesia ha sabido sacar provecho histórico a esos hechos despiadados. Todavía en el siglo cuatro durante el mandato de los emperadores Diocleciano Jovius, llamado el gran reformador del Imperio, y Galerio Maximiano Cayo, se ensañaron contra los cristianos supuestamente para restaurar la unidad del imperio, según ellos, amenazada por el auge de la creencia cristiana, incluso llegaron al extremo de ordenar la prohibición de la biblia y que ese libro fuera quemado; así como el incendio de las iglesias y privar a los creyentes de cualquier empleo. Restauraron la pena de muerte para los seguidores de Cristo. Fue algo terrible, una locura.

—Sin embargo, cuando la torta se viró, es decir cuando los cristianos tomaron el dominio en Europa y desde allí se extendieron expansivamente hacia otros litorales hemisféricos, fueron ellos los que torturaron y quemaron en hogueras a los que no creían en su doctrina dogmática, como hicieron con los indios o aborígenes en esta parte del mundo. Los cristianos tuvieron grandes mártires por su fe como lo fueron Clemente de Roma, Ignacio de Antioquía; Justino de Roma y Tertuliano de Cartago, entre otros, que además de promover con pasión y ahínco su creencia, se destacaron como filósofos y hombres de alta erudición intelectual; del lado contrario aparecieron otros contestatarios que sufrieron horribles castigos simplemente porque no entendían esas predicas o porque le era contrario a su cultura originaria. Clemente decía que eso era una estupidez propia de lo irracional, del fanatismo religioso que ciega y embrutece, guiando conductas despreciables.

—Recuerdo que cuando Clemente me hablaba de ese tema, o nos hablaba, porque a veces se integraban estudiantes o algún maestro de escuela a escucharlo con vivo interés, oyéndolo se aprendía muchas cosas, nos refería con entusiasmo noticias publicadas en los periódicos donde se decía de algunos documentos encontrados: manuscritos de origen persas, arameos, hebreros y árabes, según él, contribuían a aclarar muchas dudas sobre las creencias populares. Hacía hincapié en lo que llamaba religiones troncales, es decir, las de mayor aceptación nacional, y que, según él, estaban ideológicamente asociadas al Estado del que recibían dinero, vemos como algunos sacerdotes son incluidos en la nómina de la guardia y la policía con el título de capellán, a los obispos les dan el rango de general, es lo que nos decía.

— En mi caso -prosiguió hablando-, creo en Dios y le temo. No tengo la capacidad para porfiar su existencia, y como eso no afecta mi estilo de vida me mantengo alejado de esa discusión. Sepan que mi mujer es protestante, mejor dicho, pentecostés, de eso que dan brincos y se le sube una cosa que ellos llaman el Espíritu Santo; cada mes tengo que darle tres pesos para el diezmo de la iglesia, y cuando vamos al culto, porque me obliga a que la acompañe, hay que llevar su menudito para la ofrenda. No discuto con nadie temas de religión, pero sí respeto la opinión de cada quien no importa si cree o no crea, ese es su problema no el mío.

De repente Amado Calderón Vizcaino, que aparentaba tener más edad del grupo, le preguntó con voz segura al cochero.

— ¿Y qué nos puede decir de «La Arena “?, he oído que es el barrio donde están los cueros y los cabarets, he escuchado a mi padre hablar de eso con sus amigos cuando daba sus viajes por estos lados, se habla mucho de ese lugar, es famoso, cuentan que hay muchas putas. ¿Qué nos puede decir ? ¿Usted debe saber mucho de ese mundo? Hay que enterarse de todo cuando uno visita un pueblo, y más este con tanta fama, sí, fama con sus boxeadores, los ingenios y también por sus cueros, je, je, je. Y con esto no le digo que nos lleve por ahí, no, que va, además andamos uniformados y tampoco tenemos tiempo, le hago la pregunta solo por curiosidad, para saber cosas nuevas, usted sabe. —

El amable Tililín no esperaba esta pregunta y mucho menos viniendo de gente de ese nivel, jóvenes oficiales, pero enseguida reflexionó, bueno la juventud lo quiere averiguar todo, por lo que, reponiéndose de la inesperada solicitud, recargó su monólogo con mayor entusiasmo y respondió:

—Ya le he dicho y se lo repito sin cesar, que he aprendido muchas historias oyendo a mi recordado vecino y maestro Clemente Feliz Pujol, y a mi primo que es abogado Arturo Sención, ellos en ocasiones me prestaban libros de historia y de otros tópicos, como ya le dicho varias veces, pero también me narraban episodios destacado del pasado, esas historia me la inculcaba en la cabeza, como todas las historia, en particular Clemente que sabe de todo, por su vía he cultivado la mayoría de estas cosas que les digo, recuerdo que en una ocasión me habló de este tema, o mejor dicho, nos habló a varios, pues cuando tocaba este tema nos reuníamos a su alrededor varios jóvenes a escuchar con atención, a aprender, no sé cómo ni de qué manera venían esos diálogos, pero sed que los disfrutábamos entre nosotros con mucha risas, a lo mejor yo se lo pregunté o alguno de los muchachos, ustedes saben que los muchachos son muy curiosos, lo cierto cuando nos hablaba de este asunto tan picante, o me hablaba a mí, montaba una larga conversación hablando de este asunto, y quieres que les diga, nos encantaba, me gustaba, porque eso de hablar de mujeres le encanta a todo los hombres, y seguidamente lanzó una sonada y morbosa carcajada. Les memorizó que me narró la historia de las tabernas que es lo mismo que decir prostíbulos. Les dije hace poco que los benditos españoles no eran maricones, eso es herencia de los romanos que ahora les dicen italianos, los monarcas o emperadores, esos Césares, eran redondos, daban y recibían. Y aunque se dice que los romanos y griegos eran unos toletes en sus relaciones carnales les puedo asegurar que los egipcios los superaron en esas cosas; según mi amigo maestro de historia que le he referido, en el Egipto faraónico en ese tipo de relaciones de la carne se hacía de todo, con decirles que tuvieron una reina prostituta muy famosa llamada Cleopatra, que según me contó, inventó una cosa que le dicen consolador o vibrador, el primero, para que las mujeres se satisficieran, me dijo que era una pequeña caja que esa reina llenaba de abejas y la colocaba frente a su chocha, moviéndola para que esos pajaritos se revolotearan, ya deben imaginarse como la famosa reina egipcia gozaba, ja, ja, ja. — Todos rieron a gusto.

—¡Ah, el mundo con sus cosas y sorpresas! Comentó con pausado acento. —

Y tras una fugaz pausa indicó:

—todavía les digo más, esos endiablao egipcios eran unos bárbaros en eso del sexo, uy, no reparaban en na, cogían a sus hijas, hermanas, a todo el mundo, más que la poligamia, es decir vivir con varias mujeres al mismo tiempo, también practicaban el incesto, es decir, las relaciones sexuales o carnales de padres con hijos, abuelos con nietos, hermanos con hermanos y tíos con sobrinos, primos o parientes cercanos, etc., etc., yo creo que por eso muchos de esos faraones y césares o emperadores y reinas eran locos, oigo decir que el que lo hace con gente de su propia sangre los hijos les salen anormales. Esos gobernantes, tiranos todos, eran aberrantes. Y esa vaina ahora lo justifican con un término cursis, endogamia, una palabra rara que aprendí de mi amigo intelectual y que quiere decir matrimonio o relación conyugal entre gente o personas procedente del mismo linaje social, o de la misma clase social. Je, je, ricos con ricos, y lo demás es pendejada, je, je, .

—Amigos míos sepan- siguió diciéndoles- según las lecciones aprendida de mi vecino maestro, el mundo antiguo era super raro. Se dice que los griegos gustaban de la mariconería que en el lenguaje culto le llaman homosexualidad. Esa inclinación está narrada en la obra literaria más importante creada por ellos en aquel tiempo, La Ilíada, una novela épica atribuida a Homero y que les ponen a los estudiantes del bachillerato, en esta obra estupenda se narra la famosa guerra de Troya, el protagonista de esa contienda es Aquiles, un guerrero valiente, audaz, temerario, osado y desafiante. El libro narra que el gran Aquiles, el héroe, primeramente, estaba negado a combatir y que cambió de actitud luego de que Héctor matara a Patroclo, su mejor amigo, un amigo muy íntimo. Algunos historiadores han descrito aquella relación como sospechosa, inusual. La amistad profunda entre Aquiles y Patroclo es muy relevante, la lectura de la Ilíada deja entrever que eran amantes, es difícil ponerlo en duda partiendo de la costumbre homosexual de los griegos de entonces, donde se dice que, hasta Sócrates, el famoso maestro y filosofo, estaba en eso.

—Pues bien, les diré que eso de los cueros o mujeres putas, o prostitutas, y que también les dicen mujeres de vida alegre o licenciosa, esto último se lo oigo decir al célebre de Rodriguito en “El Informador Policiaco”, (1) es más viejo que racá, huy sí, así me lo contaba mi vecino y maestro, recuerdo que en una ocasión y a pregunta mía, me dijo que ese tipo de negocio fue puesto en la isla por los jefes españoles para que sus hombres se satisficieran y no se le pusieran rebeldes, recuerdo muy bien esa conversación, fueron varias que sostuvimos sobre este tema, me las adornabas con claridad, por eso se las puedo repetir a ustedes, están frescas en mi memoria. Según me dijo, todo comenzó en los primeros años de la colonización, unos 30 años después de la llegada de Colón en 1492, recuerdo muy bien que me señaló la fecha, 1526; pues ese año la reinante y dominante Corona Española autorizó abrir la primera taberna para que los hombres sin mujeres propias tuvieran relaciones, para que fueran allí a defenderse, je, je, je; había muchos hombres solteros y éstos, pues, les tiraban a todas las que veían, con frecuencia sucedían pleitos con los que tenían la suya mudada, esos protegían su pareja con celo, eran agresivos defendiéndolas, mataban a cualquiera por su mujer; la situación obligó a cierto relajamiento para evitar la continuidad de esos enfrentamientos, sobre esa base se instalaron o abrieron ese tipo de negocio que de inmediato atrajo a los hombres solteros, aunque también acudían los desposados, es decir los que convivían legalmente con una mujer, porque eso de los cuernos lo inventaron los hombres no las mujeres, porque nosotros nunca nos conformamos con una, je, je, je. — ¿qué le pareció ese asunto? Y todos rieron a carcajadas.

—Para que ustedes vean lo serio que se puso el asunto de los españoles ansiosos por mujeres, que la sublevación del indio Enriquillo fue causada porque le violaron su mujer. Resulta que el jefe indio se quejó contra Valenzuela ante el teniente de gobernador de la villa Pedro Vadillo, quien ignoró su reclamo y denuncia, de que Valenzuela abusó de su mujer y le robó una yegua de su propiedad. Vadillo protegió al violador, entonces el indio optó por ir a la capital colonial para denunciar la situación ante los jueces de la Real Audiencia, quienes también lo desoyeron; todos se burlaban en su cara, no quedándole otro camino que la rebelión armada. Esta Rebelión es muy mencionada en la historia, enseñándosele a los escolares desde el quinto curso; se inició en el año de 1519 y se prolongó hasta 1533. Durante esos aciagos años Enriquillo enfrentó varias incursiones organizadas por los españoles para tratar de atraparlo, en esos pleitos o batallas se enfrentó a los comandantes coloniales Andrés Valenzuela, Hernando de San Miguel, Pedro Vadillo, Iñigo Ortiz, y Ortiz de Matienzo. A todos enfrentó y a todos derrotó en una especie de guerra de guerrillas, pues los indios conocían muy bien las estribaciones y zonas boscosas por los que eludían con inteligencia los asedios y persecuciones desatadas en su contra por las tropas coloniales. Por esa hazaña memorable Enriquillo ocupa un lugar privilegiado en la historia no solo de Republica Dominicana sino en todo el Caribe Antillano.

— !La verdad que su memoria es admirable, decir todos esos nombres con tanta facilidad es algo asombroso¡ —, exclamó maravillado el cadete Pablo Restituyo Soriano.

—Síganos diciendo, nos agrada su historia, dijo el cadete Adolfo Ramírez Pimentel, el cual, desde que se montaron en el coche era el que más preguntas formulaba, mientras se pasaba la mano derecha por sus cabellos.

—Parece que el asunto caló, el negocio dio buenos dividendos ya que agregaron a las esclavas, se dice que sus amos las mandaban a vender su cuerpo y se quedaban con la paga de las singadas, eran unos abusadores en todo, se servían de ellas como quiera, la utilizaban para aumentar sus rentas, aunque claro que también las cogían. En esos primeros años de la colonización llegó Nicolas de Ovando a ejercer su autoridad absoluta como gobernador de esta isla, quien al contemplar el panorama se alarmó pues solo había cerca de 400 españoles, eran los que habían podidos sobrevivir al hambre y a las enfermedades, encontrándose que numerosos estaban ya amancebados con las indias, es decir, convivían con ella sin llenar ninguna formalidad, ahora le dicen a eso unión libre, pues bien, al ver la situación el jefe militar le impuso la obligación de oficializar esas relaciones de acuerdo al mandato de la religión católica, era de obligación estar en esa doctrina, con esa arbitraria disposición afianzó sus relaciones con el poder dominante al que servía con ciega obediencia: la todopoderosa Iglesia Católica. Ese Ovando fue un gobernante tiránico y cruel en todos sus actos. Masacró a los indios, aceleró su exterminio, asesinó a la reina Anacaona luego de apresarla. Era un criminal compulsivo.

—Los españoles que vinieron aquí con Colon y luego se quedaron a vivir en la isla se defendían con las indias, preñaron muchas tainas, tuvieron hijos de ellas, no eran unos pendejos, tampoco iban a practicar el bestialismo, es decir satisfacerse con los animales, habiendo aquí tantas mujeres disponibles; que va. Pues bien, y aquí carraspeó la garganta, buscando aplomo para ampliar y desarrollar su respuesta. —

—Les sigo diciendo, esos españoles que vinieron con Colón y nos conquistaron, no a nosotros sino a los aborígenes o indios que habitaban estas tierras en aquella época, es decir toda la isla, no eran fáciles, no satisfechos con apoderarse del oro y todo lo que entendían era de valor comercial también se fijaron en las indias, las hicieron sus mujeres a las malas y como quiera, hay una palabra cursis para diferenciar ese tipo de relación, la emplean los sabios, es decir los académicos e intelectuales, yo me la aprendí en las charlas sostenidas con el vecino historiador que le he mencionado, incluso me regalo dos diccionario un Pequeño Larousse ilustrado y otro de sinónimo y antónimo, todavía lo conservo, me lo traje conmigo cuando vine para acá, leyéndolos cada rato aprendí el significado de esa palabra y muchas más que le he dicho, entre ellas barraganía, que quiere decir concubinato, vivir consentidamente con una mujer sin necesidad de casarse o cosas parecidas, de esa manera ellos la hacían suya, lo declaraban, lo hacían de público conocimiento ante los demás indicando con esa actitud que esa india le pertenecía, que era mujer suya, de esta manera todo el mundo tenía que respetársela porque era de su propiedad. De esa forma legalizaban esa cuestión y evitaban el calificativo de nefando, otra palabrita que me aprendí y que significa repugnancia, abominable y vergonzoso; le agradezco de por vida a Clemente Feliz Pujol los conocimientos aprendidos en estos temas. Aprender historia es fascinante, agregó. —
—Por medio de sus enseñanzas, muy rica, me enteré que hubo dos españoles muy tigueres, como decimos los dominicanos, Hernán Cortés y Francisco Pizarro, como sabrán, el primero conquistó Méjico y el segundo Perú. Pues bien, mi maestro historiador me narró que en México Hernán Cortés dispuso a su antojo y conveniencia de muchas mujeres indias, y que se sepa él no era musulmán, ese diablo no le paraba a na, hizo sexo con todas las mujeres que encontraba a su paso allá, incluso con las hermanas y primas de las escogidas, y lo mejor del caso, sus subalternos lo imitaron, hacían lo mismo. Jujuy carajo, imagínense como era esa vaina en esa época, de seguro que nosotros hubiésemos acabao con todas las indias, je, je, .

—Y les sigo diciendo, en Perú su homólogo, es decir su igual, jefe comandante absoluto como Cortés, se dio también festín carnal, allí sus mesnadas, otra palabrita que me aprendí y que quiere decir grupo de hombres armados al servicio de un rey o caballero imperial, se las repartían alegremente, los subalternos eran más atrevidos que sus comandantes pues les cogían las mujeres y las hijas a los jefes Incas, en especial las vírgenes que estaban en los templos. Tras asesinar a Atahualpa, el último gran líder y soberano de ese pueblo al que acusaron de idolatra y rebelarse contra el sometimiento español; lo ejecutaron vilmente, ese fue otro de los miles de crimines cometidos por esas insaciables huestes de ladrones y asesinos a los que llaman conquistadores, y lo peor, ese infeliz monarca peruano creyó que Pizarro era su amigo, lo traicionó cegado por la codicia y la ambición, eso ocurrió en julio de 1533. —

—A ese líder guerrero peruano le sucedió igual que al cacique indígena de nuestra isla Caonabo, que fue engañado y traicionado por un amigo, Alonso de Ojeda, quien lo capturó después de tenderle una trampa. En ambos casos hubo engaño y traición. —

—De seguro en la clase de historia les dijeron que cuando Cristóbal Colon llegó a esta isla en su segundo viaje encontró la fortaleza La Navidad destruida por un ataque de los indios quienes la incendiaron, perpetuaron la embestida con saña. Ese cuartel militar se constituyó en el primer poblado europeo en tierra americana; allí Colon dejó treinta y nueve soldados que eran parte de las tropas invasora. Cuando indagó lo sucedido el cacique Guacanagaríx declaró que primeramente hubo una trifulca entre los españoles por la posesión de las indias y que éstos se pelearon por celos y que algunos violaron algunas indias, por los que fueron asesinados por los caciques Caonabo y Mairení, en desquite o venganza por haberles cogidos sus mujeres; tomándolas a la fuerza sin respetar su jerarquía, irrespetándolos delante de sus súbditos, lo que era una humillación y una ofensa muy grave. Esa es la verdad de los hechos sobre el asalto a aquella guarnición, que tuvo la novedad de ser la primera base fortificada que establecieron los españoles en la isla y en esta parte del mundo, fue levantada en la Bahía de Cabo Haitiano.

—Eso está super bien, son historia encantadora, pero díganos de ahora, de los cabarets famosos de Macorís, demandó el cadete Pablo Restituyo Soriano.

—En esta época todo es muy distinto, hoy somos personas civilizadas y los gustos extras que queremos lo adquirimos de otra manera, sin violencia, nos agenciamos la forma, sea mediante labia o pagando su precio. Claro que aparecen bestias violadoras, respondió Tililín. —

Agregando: —Aquí tenemos negocios que les dicen burdel, prostíbulo o lupanar, como lo quieran llamar, son lugares donde hay mujeres para negociar su cuerpo, la mayoría están situados en una zona roja o zona de tolerancia conocida como La Arena; algunos lugares tienen nombres sofisticados de night-clubs, como el de Marina, una famosa proxeneta que trae mujeres del Cibao, ella es nativa de San Francisco de Macorís, al igual que Toñé, que es de nacionalidad mejicana, esos negocios están ubicados en “La Arena” que es la zona donde abundan esos centros, es una zona de tolerancia, creo que la primera del país, ustedes van a esa área y se encentrarán con los cabaret “Friné”, “Toñé” “Guitarra”, “El Paraíso”, “Carter clubs” “Bartolo”, “Pepín”, “Camarón”, “El Yavarí”, “Andrea Ciclón”, “El Limoncillo“, “El 46”, “Julito Los Perros o Los Jau Jau”. Además, están “Casa Amarrilla” y “Fela”, sin contar las famosas “Casas de Citas”, como la de Pablo Arias y la de Antonia La Jaba, en el barrio Miramar, cerca de “La Arena». Pero eso no se queda ahí, en el barrio “Placer Bonito” están “ El Baracoa”, “Luz y Sombra”, uno de un tal Arquímedes y otro de un tal “Juan El Mono”. Estos que le he mencionado son los más sonados, existen varios más , pero no tan reconocidos. —

Sobre ese barrio o zona de tolerancia cueril conocido como La Arena, cuyo nombre se ha popularizado, comienza en la calle Amechazurra, que antes les decían Yocotón, esa propuesta de cambio de nombre le hizo un regidor de apellido Valdez durante la sesión ordinaria del 23 de febrero de 1906; la frontera sur esta la confluencia de las calles Sánchez con Dr. George, llegando hasta la calle 10 de Septiembre, empalmando hacia el este con la calle Salvador Reyes mejor conocida como Calle 20. Toda esa geografía es La Arena, pegadito a los barrios Miramar, hacia el sur, y El Toconal hacia el norte.

Alfredo Linares Alfonseca interrumpió la improvisada lección del cochero Tililín para resaltar una información que consideró de importancia y que agregaría novedad al conversatorio grupal:

—sabía usted que Herminia, la de la capital, era de Barahona, fue allá donde comenzó su negocio cueril y luego se trasladó en Villa Agrícola, en la capital, eso me lo contó mi papá, asimismo supe por él que su cabaret estaba cerca del “Parquecito de los Suero”, allá en Barahona; mi papa por temporada se quedaba allí pues trabajaba en una empresa de abono, suplían el ingenio, tenía la responsabilidad de que se cumplieran los encargos, comenzó esa tarea dos años antes de que mataran a Trujillo, siguió contratado hasta hace poco tiempo, para que usted vea que yo también se mis cositas, historia contadas por nuestros viejos y que repiten constantemente en los juegos de dominó y en sus tertulias, cuando se juntan pasan recuentos de sus travesuras de cuando eran jóvenes, hablan de los cueros que se tiraron, usted debe suponer como son esos encuentros donde se destapan, reviven contando sus anécdotas. —

—Bueno, esa no me la sabia, ustedes ven como son las cosas, hablando de historia se aprende, es un intercambio de conocimientos; y a propósito, díganme. ¿Qué les parecieron estas historias?

— Estupendas, entretenidas y relajantes, respondió de inmediato Isaías Maldonado, y al hacerlo lo hizo en nombre de él y sus dos acompañantes del paseo.

Y tras aquel ameno y prolongado diálogo que tuvo el ingrediente particular de la inesperada clasecita de historia del cochero Tililín a los cadetes, el vehículo de madera forrado de hule siguió recorriendo algunas de las calles céntricas de la ciudad hasta concluir en el mismo sitio donde inició, el parque principal, ahora llamado Parque Duarte, en homenaje permanente al Padre de la Patria, Juan Pablo Duarte y Díez, nacido el 26 de enero de 1813, y fallecido un 15 de julio de 1876, en Caracas, Venezuela.

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