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Convención PRD. Recuerdan fraude del 2005 contra Mellizo Cabrera Vásquez
«El silencio es la cobardía de los necios, cobardía que se convierte en imperdonable vileza, en alta traición a la libertad, a la cultura, a la dignidad y a la humanidad»
rtido Revolucionario Dominicano (PRD) muchos vuelven sus ojos a la historia para repasar acontecimientos que marcaron hondamente la credibilidad de este certamen perredeísta. En el año 2005 la trampa, el engaño, la compra de conciencia y el fraude quedaron en evidencia cuando mas que una elección democrática para elegir a los candidatos para la contienda electoral del 2006, se puso en operación un mayúsculo desorden institucional caracterizado por el llenado de actas donde se la puso votos a los candidatos que compraron lo mismos a los dirigentes responsable del evento. Las bazofias hicieron su Agosto.
s urnas llenando actas donde le colocaron votos a aquellos candidatos que mediante el repugnante y asqueroso método del cohecho, el soborno y la corrupción pagaron para ello. En Consuelo donde la convención fue abortada a tiros por la gente de Juan Padilla y Pilincho Muñoz en un 90 por ciento, dieron como ganador del certamen a Hipólito Medina (Morocho), seguido de Ramón Gómez, en detrimento de la competividad y en perjuicio de los demás pre-candidatos.En El Puerto, Gautier, Quisqueya, Ramón Santana, y San José de los Llanos, los «j
ueces» electorales suplantaron los votos reales por «votos» fantasma y llenaron las actas en favor de aquellos que le pagaron su traición e inmoralidad.
En el municipio de San Pedro de Macorís la situación fue semejante, en la mayoría de los centros de votación los encargados de los mismos actuaron con cohecho, prevaricación y falsía, amen del soborno y su incondicionalidad hacia «dirigentes» pusilánimes y perversos que irresponsablemente patrocinaron la traición y la mezquindad política.
elegir a los nuevos candidatos del PRD para los comicios del 20010 la situación no ha variado mucho, la mayoría de los dirigentes se aferra a su conducta trepadora y oportunista, no hay escrúpulo y por lo tanto se inclinan a reiterar las tropelía y maldades a cambio de vender su conciencia hacia aquel que le ofrezca jugosas ganancias. Es la continuidad de gentes marrulleras y sin principios; de vulgares lumpenes y degenerados que se la ingenian para mantener un protagonismo sobre la base del chantaje, la extorsión, el aguaje y la traición; actitudes muy común en el clientelismo político. Porque donde no hay principio ni dignidad todo es permitido. 